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El legado de Bachelard a las ciencias sociales. Pierre Bourdieu, contexto de

producción y perfil intelectual

Nació en 1930 en Francia, estudió en distintos liceos y en la École Normale

Supérieure(1951-1954) y en La Sorbona (1951-1954). Fue profesor ayudante de distintas facultades de Filosofía y Letras (Argel, París, Lille), dirigió, entre 1964 y 1980, la L´École Pratique de Hauts Études y desde 1975, la revista Actes de la recherche en sciences sociales. Desde 1981 fue catedrático de Sociología en el Collége de France. A partir de 1981 se desempeñó como Director del Centro de Sociología Europea, cargo que ocupó hasta su muerte en el año 2002. Fue un notable intelectual, uno de los más influyentes desde mediados del siglo XX.

Mediante la aplicación rigurosa del método relacional Bourdieu se orientó hacia

una búsqueda destinada a superar las viejas antinomias que ponían freno al desarrollo de la sociología, incapaz de trascender el antagonismo entre modos de conocer objetivistas y subjetivistas, entre el análisis de lo simbólico y lo material, y el problema —más grave aún— del divorcio entre teoría y metodología científica. Buscó superar tanto el metodologismo, siempre dispuesto a separar el método científico de las reflexiones que le incumben, como la "teoría teoricista", con su aberración por la investigación empírica.

Es esa decisión de buscar un modo de pensar relacional la que puede conducir

al sociólogo a la reflexión epistémica, al autoanálisis que promueve la indagación deliberada y sistemática de los "pensamientos no pensados" que determinan su práctica. No se trata, sin embargo, de una simple meditación del sujeto sobre sí; la reflexión debe orientarse, más bien, hacia ese espacio complejo de conflictos y competencias en el que se desarrolla la tarea específica del científico social. Paradigmáticos de esa apuesta epistemológica son dos categorías acuñadas por Bourdieu, en los que se apoya en cierto modo su teoría: campo y habitus. La teoría del campo constituye el presupuesto teórico y punto de partida de todas sus investigaciones sociológicas, y es a la vez instancia mediadora entre lo individual y lo social, entre estructura y superestructura.

El campo está constituido por dos elementos: un capital común y la lucha por

su apropiación. A lo largo de su historia, el campo científico, como cualquier otro, ha acumulado un capital (conocimientos, habilidades, creencias, etc) respecto del cual hay dos posiciones; la de los que detentan el capital y la de los que aspiran a poseerlo. El acceso a un campo impone conocer la historia de producción de ese campo. Quienes participan en él tienen un conjunto de intereses comunes, un lenguaje, una complicidad objetiva que subyace a todos los antagonismos, por eso la lucha contribuye a la reproducción del juego. Sobre esa complicidad básica se construyen las posiciones enfrentadas. Quienes dominan el capital acumulado, fundamento del poder o la autoridad de un campo, tienden a adoptar estrategias de conservación y ortodoxia, en tanto “los recién llegados” prefieren las estrategias de subversión.

En toda sociedad moderna diferenciada, la vida social, para Bourdieu, se

reproduce en campos que funcionan con verdadera independencia y que operan como un sistema estructurado de fuerzas objetivas. Según la esfera en la que esta configuración relacional de individuos e instituciones se desenvuelve, podemos hablar de campo político, intelectual, económico, etcétera. El análisis sociológico, consiste, precisamente, en el estudio de la dinámica interna de cada campo, así como de las relaciones que entre esos campos se establecen. Es, por otra parte, en la teoría de los campos donde se hace más transparente la influencia del estructuralismo y el

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marxismo en este autor, si pensamos que un campo es por un lado un sistema estructurado, y por otro que está constituido por dos elementos: un capital común y la lucha por su apropiación. Respecto del marxismo tradicional, hay un giro desde la visión puramente economicista a otra más bien simbolista; en cuanto al estructuralismo clásico, hay en la teoría de los campos un plus de dinamismo y maleabilidad histórica que marcan la diferencia. La sociedad y por lo tanto la confrontación entre las clases, es el resultado de la manera en que se combinan las luchas por la legitimidad y el poder en cada uno de los campos.

Otro concepto central mediante el cual puede hacerse inteligible la dinámica de

la vida social, el habitus, puede dar, en cierta forma, respuesta a un interrogante que atraviesa la reflexión sociológica desde sus orígenes: ¿por qué la vida social es tan regular? Podemos contestar que es el habitus, en tanto que mecanismo estructurador, lo que permite responder a las demandas del campo de manera coherente. Mediante la internalización, desde la infancia, de la multiplicidad de estructuras externas inherentes a un sistema concreto de relaciones sociales, se genera una "lógica práctica" que permite "preconocer" e interpretar las respuestas que se esperan del sujeto en cada caso. No hay que sobrestimar, sin embargo, el papel de las estructuras externas en la conformación de ese habitus; no determinan por sí solas las actitudes de los receptores, aunque proveen, sí, de un esquema básico de percepción y pensamiento para la acción.

El habitus, si bien es generado por estructuras objetivas, opera desde el

interior estableciendo relaciones de sentido no conscientes. Necesidades y gustos son, en definitiva, el reflejo de la coherencia de elecciones que genera un habitus, formas de elegir —paradójicamente— determinadas. Hay, por otra parte, otra instancia que promueve la integración social tanto como la lucha que tiene lugar entre las clases, y es la esfera de lo simbólico. Esa integración adopta la forma de consenso sobre el sentido del mundo en la medida en que los símbolos crean un orden gnoseológico y son instrumentos de conocimiento y comunicación. Las diferencias mismas que pueden establecerse entre grupos o clases se desplazan en la teoría de Bourdieu desde una posición marxista clásica que acentúa las relaciones de producción y propiedad, hacia otra nueva que destaca el matiz simbólico del consumo. Las relaciones económicas se hallan fuertemente ligadas a otras formas de poder que se desarrollan en la esfera de lo simbólico: la reproducción y la diferenciación.

La noción de violencia simbólica, desempeña un papel fundamental en la teoría

a la hora de explicar el fenómeno de la dominación en general, y específicamente los casos de la dominación de clase en las sociedades avanzadas o de una nación sobre otra en el contexto de la política internacional. Es, además, una noción inquietante y polémica por definición, ya que esta clase especial de violencia se ejerce sobre un agente con el consentimiento, no conciente, de éste. No se alude sin embargo con esto a la vieja y trillada polémica entre libertad y determinismo, entre elección o coerción, porque consentimiento significa aquí desconocimiento; se acepta una violencia que se desconoce como tal. Así vive el sujeto en la aceptación dóxica (de creencias) del mundo "tal como es", un mundo social en el que ha nacido y que por ello le resulta autoevidente, y del que acepta ciertos postulados y axiomas que no cuestiona. De todas las formas de "persuasión clandestina" —afirma Bourdieu—, la más implacable es "el orden de las cosas".

La radicalidad del discurso de Bourdieu, que ya se había manifestado antes de

mayo del 68, se acentuó en los últimos años de su vida, en los que ensayó nuevas argumentaciones contra el neo-liberalismo y en favor de la sociedad civil y del naciente foro social mundial. En esos años, Bourdieu se involucró políticamente, junto a

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organizaciones sindicales no gubernamentales, de emigrantes y cívicas en la acción contra las posiciones neoliberales, que alimentaban el discurso de la posmodernidad.

Por último, el texto El oficio de sociólogo pone de manifiesto la influencia

teórica de Bachelard sobre él y condensa buena parte de reflexión epistemológica de Bourdieu en la práctica sociológica. A continuación presentaremos algunos de esos aportes

Epistemología y metodología: problematizar la práctica científica

En principio, es importante comprender que la práctica científica no es simple

ni se deriva de un listado de preceptos, en donde el respeto por el paso a paso aseguraría el carácter científico de los conocimientos. Bourdieu explicita que su propósito es problematizar la práctica sociológica; para ello es necesario someter la práctica sociológica a la polémica de la razón epistemológica, para inculcar una actitud de vigilancia que encuentre en el conocimiento del error y de los mecanismos que lo engendran, un medio para intentar superarlo.

Como ha indicado Bachelard, la epistemología se diferencia de la metodología

abstracta en su esfuerzo por captar la lógica del error, para construir la lógica del descubrimiento de la verdad como polémica contra el error y como esfuerzo para someter las verdades próximas a la ciencia y los métodos que utiliza, a una rectificación metódica y permanente y es en este sentido que el error tiene una función positiva en la génesis del saber.

El saber sociológico no es la suma de las técnicas que utiliza ni un capital de

conceptos separados o separables de su implementación en la investigación.

Sólo el ejercicio constante de la vigilancia epistemológica podrá oponerse a la

tentación de transformar los preceptos del método en una receta de cocina científica. El uso de las técnicas y conceptos debe subordinarse al examen de las condiciones y los límites de su validez. No deben aplicarse de manera automática procedimientos aparentemente exitosos, ya que toda operación, por rutinaria que sea, debe repensarse a sí misma y en función del caso particular. Se trata de adquirir una disposición mental que sea la condición de la invención y de la prueba.

Vigilancia y ruptura epistemológica en ciencias sociales: conquista, construcción, comprobación (orden epistemológico de razones)

Elaborar la metodología apropiada al objeto de análisis implica una serie de

cuidados que valoriza el método pero que no le otorga una importancia separada del proceso, no le da primacía. Es la constante vigilancia epistemológica la que impedirá el desplazamiento hacia el método dejando otros aspectos de la investigación sin control.

El orden epistemológico de razones subordina la construcción a la conquista y

somete la construcción a la comprobación. Es decir que el hecho científico se conquista mediante la ruptura con primeras impresiones y prenociones, tanto las derivadas del sentido común como las relativas a conocimientos adquiridos; se construye a través de

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una perspectiva teórica y con métodos apropiados a la construcción, y se comprueba mediante técnicas especialmente elaboradas para ese fin.

Teorías: Corpus categorial

Las teorías científicas como conjuntos de enunciados y categorías constituyen

un cuerpo coherente de conocimientos sobre un dominio de objetos y un determinado dominio puede ser abarcado por muchas teorías. Pero su valor no radica exclusivamente en que los resultados de las pruebas empíricas sean exitosos, sino que su mayor valor está en lo que suscitan, en los nuevos interrogantes que provocan, o en las hipótesis que habilitan al poner en relación nociones, categorías, que expresan un tipo determinado de organización racional como propuesta de interpretación de lo real.

Una teoría distinta implicará una explicación distinta, otra versión del objeto y

por lo tanto cada teoría es una unidad en sí misma. Las categorías implican entonces, un conjunto de nociones teóricas a partir de las cuales desarrollamos la investigación y es por esto que una misma categoría carece de sentido (o adquiere otros sentidos) fuera de la teoría a la cual pertenece.

Cabe recordar que los hechos científicos son engendrados y organizados por ese

cuerpo de categorías ya que los hechos no se encuentran naturalmente vinculados entre sí. Es la teoría, como cuerpo de categorías elaboradas y puestas en relación de una manera deliberada, intencional, la que indica una forma determinada de organización fundamentada a su vez en el contenido asignado a las categorías que como ya hemos indicado, provienen de la concepción teórica.

Es decir que las categorías expresan formas de ver el mundo y de

conceptualizarlo. En realidad toda teoría es una especie de edificio donde cada una de las partes remite a las otras y encuentra en ellas su inteligibilidad. Se trata de explicaciones globales, metódicas y sistemáticas, acerca de un determinado objeto, por lo tanto, sólo conociendo ese todo que es la teoría, podremos dar cuenta del significado de cada una de las categorías que lo conforman.

Las categorías no se refieren a las cosas directamente sino que son modos de

ordenar los fenómenos reales; no remiten directamente a la realidad. Se refieren unas a otras, es decir que están fuertemente entramadas de manera tal que las alteraciones de una de ellas afecta a las otras y el significado de cada una se entiende en función de las restantes y en relación con el conjunto de la teoría.; por ejemplo la categoría “plusvalía” no tiene un significado independiente de “explotación- modo capitalista de producción-antagonismo-clase” en la teoría marxista. Es por esto que no pueden usarse categorías provenientes de teorías distintas y que se mezclen desordenadamente, dado que la coherencia interna dependerá de que las distintas categorías remitan a los mismos supuestos teóricos.

Objeto real y objeto teórico

El punto de partida de una investigación científica no es un objeto real sino un

problema y para poder elaborar un problema se requiere un cierto grado de

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conocimiento; no podemos plantear un problema acerca de lo que desconocemos absolutamente.

Los objetos teóricos no existen como cosas reales: no son una porción de lo

real, es decir que los límites entre las disciplinas científicas no reflejan límites en el campo de lo real. De hecho un mismo objeto real como “hombre” puede constituirse en objeto teórico de la biología, la sociología, la política, la medicina, la comunicación, la filosofía, el derecho, el trabajo social, etc. Sin embargo el objeto teórico diferirá según la teoría, o teorías, que intervengan en su construcción. Para construir objetos teóricos hay que romper con el sentido común y construir deliberadamente un sistema de relaciones entre categorías científicas, específicamente elaboradas para ese fin.

El objeto real es un objeto preconstruido por la percepción, ya que no hay

percepción neutral. Es decir, que no contenga carga de prenociones o que pueda estar vacía de contenidos conceptuales. El acceso al objeto real no es directo ya que está siempre mediado por una carga, sea de contenidos vulgares o de contenidos teóricos. Del mismo modo los hechos teóricos son hechos construidos. En las investigaciones fundadoras, es decir las que inauguran nuevos saberes, se produce un nuevo objeto teórico. En la investigación convencional, que es la más frecuente, se interpreta el objeto real a la luz de un objeto teórico previamente construido, pero la investigación científica se organiza en torno de objetos que no tienen nada en común con los objetos reales.

Lo real no se capta por simple percepción; es necesario construir teorías y esto

significa hacer una construcción sistemática de lo real, es decir construir una interpretación. De modo tal que una teoría no describe simplemente las cosas sino que implica algo nuevo, es establecer relaciones que no son evidentes en sí mismas y que por lo tanto no se desprenden de la observación inmediata.

Para ejemplificar, Bourdieu toma entre otros casos a Saussure1, quien sostiene

que “el punto de vista crea el objeto” y distinguió entre lengua y habla. El habla es el conjunto de enunciados concretos, formulados por la población y como tal no es susceptible de estudio formalizado porque es prácticamente infinito. En cambio la lengua sería el conjunto de palabras de un idioma, ordenadas según criterios fijados por el científico pero que no se dan en el lenguaje del hablante. La lengua por lo tanto es un objeto teórico y el habla es el objeto real.

Otro ejemplo, esta vez relativo a la teoría sociológica, lo encontramos al pensar

por ejemplo en “la población de Mendoza” como objeto real. Este objeto puede ser abordado desde distintas perspectivas teóricas, por ejemplo el funcionalismo consideraría a la población dividida en estratos alto, medio, bajo, según los niveles de ingresos, donde la relación entre los estratos tiende al equilibrio. El mismo objeto real “la población de Mendoza” daría lugar a otra construcción si el análisis se hace desde la perspectiva del marxismo que considera a la población dividida en clases, hegemónica y subalterna, según la propiedad de los medios de producción y que mantienen entre sí una relación antagónica. Es decir que un mismo objeto real puede ser interpretado por

1 Ferdinand Saussure (1857-1913) , nacido en Ginebra- Suiza es considerado el fundador de la lingüística moderna.

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teorías diferentes, lo que implica recursos y expectativas diferentes de comportamiento frente al fenómeno.

Teoría, Objeto y métodos

Para Bourdieu, la función fundamental de una teoría es la de asegurar la

ruptura epistemológica y la de explicar relaciones ocultas que se manifiestan como contradicciones, incoherencias o lagunas. La teoría no es ni la suma de todas las grandes teorías del pasado ni pura racionalización, completamente opuesta a la empiria y sin compromiso con el control experimental. No hay un santuario para la teoría sociológica que la exima del compromiso de ser sometida a la prueba empírica. No basta que la teoría sea consistente, coherente, desde el punto de vista semántico sino que debe medirse en los hechos.

El conocimiento científico es siempre un conocimiento aproximado que

progresa corrigiendo sus errores; nunca alcanza verdades últimas e indubitables. El hecho de reconocer los errores promueve la búsqueda de nuevas elaboraciones, es decir que el error funciona como un propulsor de nuevos conocimientos. Por lo tanto, las teorías científicas progresan por rectificaciones en la medida en que pueden capitalizar sus errores y cuestionar sus supuestos.

Estos procesos de prueba y rectificación requieren de una metodología

apropiada a la construcción del objeto teórico. Método significa camino, por lo tanto el recorrido que diseñemos dependerá del lugar al cual queramos llegar. El método es el camino a seguir en la construcción del objeto teórico; ese método no puede reducirse a una serie establecida y fija de preceptos válida para todo tipo de investigación sino que dependerá de la perspectiva teórica que guíe la investigación y del objeto teórico que nos propongamos construir. Por otra parte, no hay ningún método científico que conserve su fecundidad por siempre.

Por lo tanto la relación entre teoría, objeto y método es de mutua implicación.

Si bien la teoría gobierna todo el proceso, no es inalterable. Se trata de una relación espiralada donde cada una de estas instancias se construye en relación con las otras.

El hecho de que las ciencias se caractericen por ser metódicas y sistemáticas no quiere decir que requieran todas de un único y mismo método, por el contrario se trata de concebir un pluralismo metodológico.

La Ruptura

Los hechos no son captados de manera inmediata sino que se “conquistan”

trabajosamente en permanente tensión con el sentido común y resistiendo a la tentación de la pseudo- construcción de la sociología espontánea, más peligrosa que el sentido común porque se presenta como resultado del quehacer científico.

La vigilancia epistemológica posibilita la ruptura epistemológica. Ambas se

imponen sobre todo en las ciencias sociales en las que la separación entre la opinión común y el discurso científico es más imprecisa que en otros casos; ya que la familiaridad que el investigador tiene con lo que estudia, opera como un obstáculo. El

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investigador, como sujeto social, es también parte de lo que estudia, y los prejuicios y prenociones sobre los hechos sociales son tan frecuentes que sólo una decisión reflexiva y firme puede lograr la ruptura, es decir la distancia necesaria con el sentido común para la construcción del hecho científico. El mundo social por el sólo hecho de ser inmediato no es transparente, no es evidente ni simple. Si no hay una elaboración teórica construida en contra de las primeras opiniones, no habrá conocimiento científico. No obstante, no es posible desentenderse por completo de los conocimientos usuales y sólo una constante vigilancia epistemológica podrá controlarlos. La vigilancia para superar obstáculos nunca finaliza. Para llevar a cabo una tarea auténticamente científica hay que aceptar desde el comienzo la posibilidad de un cambio drástico respecto de conocimientos previos, lo cual significa aceptar que los resultados puedan contradecir los conocimientos que el investigador recibió en el pasado y esta tarea no se realiza de una vez para siempre. Frente a la ilusión de un saber inmediato, el cientista social debe mantener una actitud polémica.

Prenociones y técnicas de ruptura

El éxito de las prenociones deriva de las funciones sociales que cumplen. La

influencia de las nociones comunes es tan fuerte que todas las técnicas de objetivación deben ser aplicadas para realizar efectivamente una ruptura. El lenguaje común y ciertos usos especializados de las palabras comunes constituyen el principal vehículo de las representaciones comunes de la sociedad.

Para elaborar nociones científicas es necesaria una crítica del lenguaje

común, pero no basta con intentar construir un lenguaje perfecto sino que es necesario redefinir las palabras comunes dentro de un sistema de nociones expresamente definidas y metódicamente depuradas, sometiendo a la crítica las categorías, los problemas y esquemas que la lengua científica toma de la lengua común y que siempre amenaza con reintroducirse.

El mundo social por ser inmediato no es transparente ya que la experiencia no

es lo dado de manera inmediata, sino que implica una trama de relaciones que el investigador tendrá que desentrañar buscando las relaciones ocultas. La explicación por lo más simple resulta una tentación que el investigador debe contrarrestar con la vigilancia.

Por otra parte, la ruptura también debe efectuarse con respecto a los

conocimientos adquiridos; cuanto más crítico sea respecto de los saberes “consagrados”, cuanto más dispuesto esté a la subversión de esos saberes y cuanto más dispuesto esté a develar lo que está censurado o reprimido en el mundo social mayor será su oportunidad de construcción de nuevos saberes.

De las teorías a las técnicas: superación de artefactos

La elección de las técnicas adecuadas a la construcción del objeto teórico es

una decisión metodológica de central relevancia. Una buena metodología y una aplicación pulcra de las técnicas no garantizan en sí mismas la validez de la investigación porque no deben ser consideradas de manera aislada. Dado la estrecha relación entre teoría, objeto y método planteada anteriormente, está claro que el rigor

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metodológico aislado del resto del quehacer científico conspira contra el rigor epistemológico que impone control sobre todo el proceso.

El rigor metodológico es indispensable en toda investigación pero no puede

sustituir ni desdibujar la importancia del rigor epistemológico. Una investigación debe estar controlada en todo momento y en cada una de sus operaciones.

La decisión de emplear determinadas técnicas en una investigación debe

obedecer a la conveniencia teórica de que sean esas y no otras y esto se realizará adecuadamente en la medida en que el investigador comprenda que las técnicas responden a determinados preceptos teóricos.

Es decir que las técnicas no son herramientas neutrales; por el contrario, son la bisagra que vincula la teoría con el procesamiento de los datos.

Esta vinculación con los datos las hace parecer neutras o carentes de supuestos

cuando en realidad ellas construyen ciertos datos en función de la teoría que expresan.

Las técnicas son teorías en acto; son el medio por el cual la teoría se materializa y construye ciertos datos y no otros. La observación clásica, la observación participante, la entrevista o la encuesta no son en sí mismas buenas o malas técnicas sino que el éxito de su aplicación, dependerá de haber comprendido que según la perspectiva teórica desde donde construimos nuestro objeto teórico, tal técnica es más adecuada que otra.

Si aceptamos que no hay técnicas neutrales podemos comprender que en un

cuestionario la pregunta más aparentemente neutral encierra una concepción acerca de la realidad. Las técnicas no son instrumentos a los cuales el investigador puede recurrir indistintamente. Cuando se emplea una técnica desconociendo sus bases conceptuales, esa técnica mide cosas que se desconocen, o destaca como relevantes aspectos que teóricamente podrían ser secundarios.

Técnicas tales como la encuesta o la entrevista están mediadas por el lenguaje.

El investigador debe cuestionarse acerca del significado que portan las palabras que emplea, tratando de reducir todo lo que sea posible, la ambigüedad y la diversidad de significados de los términos. El lenguaje constituye un inmenso depósito de preconstrucciones naturalizadas, las cuales funcionan como instrumentos inconscientes de construcción. Si el investigador no conoce con claridad la problemática que encierran sus preguntas, no interpretará las problemáticas contenidas en las respuestas.

El hecho de que se haga la misma pregunta a una diversidad de personas no

garantiza que para todos los interrogados la pregunta haya significado lo mismo, ya que cada sujeto otorga un sentido a la pregunta que dependerá de su capital cultural, de la edad, del nivel socioeconómico. Cualquier técnica por exitosa que sea en un contexto teórico determinado, no debe ser aplicada en otro, sin llevar a cabo las reformulaciones pertinentes; debe ser reconstruida en función de los supuestos teóricos de la nueva teoría.

La manipulación de técnicas inapropiadas o mal construidas genera lo que

Bourdieu llama artefactos, es decir “construcciones vergonzosas”, hechos construidos según una serie de procedimientos seguidos como una sucesión de pasos, pero sin

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haber reflexionado sobre ellos y que son la antítesis del hecho construido metódica y concientemente. Una técnica puede haber sido aplicada con resultados positivos en ciertas condiciones y no ser, al mismo tiempo, apropiada para otros contextos teóricos. Es necesario reflexionar sobre las condiciones de aplicación y los supuestos teóricos que toda técnica contiene.

Sabiendo que los espacios sociales se caracterizan por su variabilidad,

advertimos que las condiciones de aplicación no serán nunca idénticas y en consecuencia el hecho de que la aplicación de una técnica en un contexto determinado haya arrojado resultados interesantes, no nos habilita concluir que en cualquier contexto funcionaría del mismo modo.

Equivocidad de las nomenclaturas científicas

El problema del lenguaje ha sido de interés para la filosofía en todas las épocas.

Desde las distintas corrientes del pensamiento filosófico se ha intentado dar solución al problema de la relación entre conocimiento y lenguaje. En lo que respecta a nuestro interés actual, las teorías al estar mediadas por el lenguaje, obligan a pensar en las particularidades de esa relación.

Para el sentido común el lenguaje remite directamente a lo real, es decir,

designa objetos reales. Sin embargo a partir del reconocimiento de la arbitrariedad del signo (la expresión verbal o gráfica “lápiz” no tiene nada que ver con el objeto lápiz) y del carácter constructivo del lenguaje (por ejemplo: a través de una orden se consigue una respuesta corporal) podemos apreciar que no hay correspondencia llana entre lenguaje y realidad.

Retomando la perspectiva de Bachelard y Bourdieu, es un error pensar que una

categoría tiene un significado “objetivo, neutro o un único significado”. En la investigación científica en ciencias sociales encontramos con frecuencia las mismas denominaciones para contenidos diversos e incluso discordantes; es decir que empleamos las mismas palabras pero con significados diferentes. Esta particularidad del lenguaje científico le otorga una carga de equivocidad con la cual se tiene que enfrentar el investigador.

En primer lugar deberá comprender el problema y luego precisar el contenido

atribuido a los términos que emplea. Cuando los toma de teorías ya existentes, es importante que tenga presente que las categorías no son autónomas, tal como ya hemos manifestado. Por ejemplo alienación significa locura en psiquiatría y falta de libertad, y para la teoría sociológica es estar determinado desde fuera por otro. “Estado” expresa distintos significados según corresponda a la teoría marxista, weberiana o gramsciana; “fetichismo” para la psicología clínica indica el conflicto psíquico de un sujeto que atribuye a un objeto una carga erótica; mientras que en la teoría marxista significa tomar a los objetos como si fueran los que “hacen” la sociedad y no los hombres los que hacen los objetos. Por lo tanto no es correcto dar a una categoría un significado inmediato sin ubicarla dentro de la teoría desde la cual fue formulada; esto exige cuidado para no homologar ingenuamente el significado de una misma palabra en teorías distintas.

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El significado de una palabra o de un conjunto de palabras está determinado por

el sistema de reglas que determinan su empleo. Por lo tanto hay que restituir a las palabras y a las frases su propio ámbito, es decir el de las situaciones en que se utiliza, esto implica formular las condiciones específicas en que las palabras tienen determinada significación. Para ejemplificar, podemos pensar la variación en el significado de la palabra ocupación cuando nos referimos a la ocupación de un obrero y a la ocupación de un lugar o al decir que una persona se ocupará del problema.

Ya que las palabras no designan inequívocamente objetos de lo real se hace

comprensible la necesidad científica de precisar un lenguaje que busca desembarazarse de los usos cotidianos. Si se usara el lenguaje de todos los días en la ciencia, éste resultaría confuso. El lenguaje técnico, es decir el lenguaje que cada campo científico construye, pretende reducir la ambigüedad.

Cuando se gestan nuevas teorías se debe precisar el contenido conceptual

otorgado. Con recaudo similar, cuando se emprende una investigación desde teorías previamente definidas es indispensable delimitar el contenido de las categorías empleadas. Si no se aclara en qué sentido se está empleando, la expresión resultará equívoca.

La ambigüedad del lenguaje requiere especial atención cuando se investiga en

ciencias sociales porque su lenguaje es sólo parcialmente especializado, es decir que el lenguaje corriente no difiere en demasía respecto del lenguaje científico. Esta situación representa cierta desventaja pero también se puede reconocer un aspecto positivo. La ventaja es que se trata de un saber fácilmente socializable, la cercanía con el lenguaje cotidiano permitiría reconducir el saber de lo social a la sociedad. La desventaja radica en que se corre mayor riesgo de que el lenguaje de las ciencias sociales no logre la ruptura con el sentido común.

Articulación entre teorías

En principio debemos comprender que la relación entre diversas teorías dentro

de un mismo campo es de competencia. Cada teoría pretende ser la mejor propuesta explicativa acerca de su objeto y en tal sentido, excluye a otras.

En ciencias sociales se cae frecuentemente en el error de creer que se puede

abarcar un mayor espacio de análisis social si se combinan distintas teorías, por ejemplo teorías macrosociales (Marx-Weber) con la teoría microsocial (funcionalismo Parsons), pero se trata de teorías incompatibles y el tipo de explicación que proveen es mutuamente inconciliable. No es consistente recortar categorías provenientes de diversas teorías y pretender desde ellas abarcar un espectro más amplio de problemas. Esta simplificación se desentiende del carácter relacional de las categorías ya que fuera de sus contextos teóricos los significados varían.

Otro aspecto que hace a las dificultades para articular teorías es que, aunque no

se trate de teorías incompatibles, los problemas de investigación están delimitados desde cierta concepción teórica. Por lo tanto si fuese necesario realizar una articulación entre teorías habrá que tener en cuenta dos criterios insoslayables:

*Las teorías no pueden ser antagónicas

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*Debe otorgarse un orden jerárquico a las teorías seleccionadas; una debe estar subordinada a la otra. Una es básica y las categorías de la otra se redefinen, se reinterpretan, dentro del contexto de la teoría principal.