La Capitulación de San Mateo y el Colapso de la Primera República de Venezuela (1812). En la historia de Venezuela, La Primera República es el nombre con el que se conoce al período transcurrido entre los años 1811 y 1812, generada como consecuencia de dos grandes eventos: La Proclamación de Independencia (suscitada el 19 de abril de 1810) y La Firma del Acta de Declaración de Independencia (acaecida el 5 de julio de 1811). El decaimiento Republicano se da el 25 de julio de 1812, causados por los siguientes sucesos: La falta de unidad entre las provincias El impacto del terremoto del 26 de marzo La reacción popular y el descontento social que favorecieron el avance de las tropas españolas. La pérdida de la plaza de Puerto Cabello. El 21 de diciembre 1811 se sanciona la primera Constitución de Venezuela y de América Latina, en la cual, se señala a la ciudad de Valencia como Capital de la nueva República, por lo que El Congreso suspende sus labores en Caracas para trasladarse hasta referida ciudad y desde allí elegir el nuevo triunvirato que conformaría al Ejecutivo Nacional, finalmente conformado por Fernando Rodríguez del Toro y los juristas Francisco Javier Ustáriz y Francisco Espejo (imágenes en orden de mención)..
[Audio] El mes de marzo de 1812 resultó ser bastante amargo y trascendental para la disolución de este primer ensayo de libertad republicana en Venezuela, debido a dos acontecimientos que aceleraron la crisis en el orden político recién estructurado, dos catástrofes en coincidentes resultados adversos para la suerte de la libertad recién proclamada: o Una de índole militar, conocida como la expedición de Monteverde (Que fue una serie de acciones militares llevadas a cabo entre febrero y julio de 1812, en las cuales el capitán de fragata español Domingo de Monteverde improvisó un contingente realista para sofocar a los revolucionarios de las provincias venezolanas que habían declarado su independencia de la Monarquía Española). o La otra, de rango telúrico, conocido como el Terremoto de 1812, sismo de magnitud de 7.1 en la escala de Richter y con un saldo de 15.000 víctimas entre fallecidos y desaparecidos, afectando zonas como Caracas, La Guaira, Mérida, Barquisimeto y San Felipe. Transcurría la tarde del 26 de marzo de 1812, jueves Santo, donde los templos se veían llenos de feligreses por las ceremonias religiosas que ese día y a esa hora (16:07 horas) tenían lugar. En esos momentos de angustia multitudinaria, cuando el pánico dominaba las conciencias y los más audaces aparecían perplejos y anonadados, se conjugan dos escenarios: Para la muchedumbre este temblor tiene un carácter divino y al respecto Mariano Picón Salas comenta “Como acentuando el carácter teológico, el terrem.
nos obedezca”; palabras dichas en la Plazoleta de San Jacinto, dirigidas al Dr. José Domingo Díaz, furioso enemigo de la independencia venezolana. El terremoto, al destruir las principales ciudades del país y contribuir a enfriar el entusiasmo por el régimen republicano, facilitó el avance de Monteverde que venía efectuando desde Coro hacia el corazón del territorio patrio. En aquellas dificilísimas circunstancias, Miranda fue escogido por el gobierno patriota para asumir el papel más exigente y cargado de responsabilidad de aquella hora crítica: Salvar la república, cuando esta ya había entrado en el agónico momento de su postración definitiva..
Actuación de Miranda en la caída de la 1era República. Francisco de Miranda recibió el supremo poder con facultades plenas, bajo el título de Generalísimo, el 23 de abril, casi un mes después del terremoto y de la caída de Barquisimeto ante Monteverde, sin embargo, esto no fue visto con buenos ojos. El obstáculo más serio que entorpeció las actuaciones del prócer para acelerar las medidas de emergencia que la situación reclamaba, venían del gobierno provincial de Caracas, quien no quería permitir que un poder militar extraordinario como el confiado a Miranda, actuase con facultades discrecionales sin sometimiento a constitución, miraban con temor que dicho poder militar pasara por encima del poder civil que ellos encarnaban, en consecuencia, se desplegó una oposición sistemática contra todas las medidas propuestas por el Generalísimo, lo que coadyuvó al debilitamiento y entorpecimiento del frente patriota, mientras el ejército realista avanzaba y ganaba terreno hacia el centro del país. Por otra parte, el ejercito que recibió Miranda para hacer frente a Monteverde, era un agregado sin estructura, conformado por 4000 soldados bisoños, campesinos, captados mediante la recluta forzosa, carentes de disciplina, entrenamiento y autentico sentido patriótico, combinado con unos cuantos oficiales mantuanos y extranjeros, capaces y preparados, que venían interesados en defender la causa republicana, atraídos por el prestigio del Generalísimo, al respecto, Mariano Picón Salas dice “Su ejército era sumamente heterogéneo. Para instruir la masa de soldados obtenidos en la recluta, utilizaba numerosos militares extranjeros, un De Cayla, un Mac-Gregor, un Serviez, un Rolichón; que aunque tenían alta pericia técnica, no consigue con la tropa aquella confianza y amistad que solo engendra la lengua y las costumbres afines. El Juambimba venezolano, el hombre de alpargatas hecho soldado, debió comparar, casi envidiándola, la bárbara fiesta de saqueo que ofrecen las mesnadas de Monteverde, con el frio reglamentismo de los oficiales europeos”. La Pérdida de la plaza de Puerto Cabello: Al comenzar la campaña contra Monteverde, Miranda encomendó al Coronel Simón Bolívar, un puesto de responsabilidad con la tarea de actuar en defensa de la republica amenazada: Lo nombró comandante de la plaza de Puerto Cabello, punto vital para la resistencia patriota, pues allí se encontraba la reserva del parque para proseguir la lucha y dicho puerto aseguraba las comunicaciones con el exterior. El avance de Monteverde no pudo ser detenido y Valencia cayó bajo el control realista, por lo que Miranda retrocedió con su ejército a la Victoria para cerrar el camino a Caracas y ganar tiempo que sirviera para disciplinar mejor a los.
[Audio] La situación descrita en esta hoja es una de gran dificultad para las fuerzas militares lideradas por Simón Bolívar. La ciudad de Puerto Cabello era hostil a la república y los autoridades locales no querían cooperar con la autoridad de Bolívar. La población estaba predominantemente realista y los funcionarios oficiales subalternos carecían de espíritu patriótico. Esto creó un ambiente de traición, como lo observó Lecuna que Bolívar estaba rodeado de traidores. El 30 de junio, un levantamiento realista ocurrió en el Fuerte de San Felipe, donde Francisco Fernández Vinoni inició una rebelión contra la república. A pesar de sus esfuerzos para defender el fuerte, Bolívar finalmente no pudo superar a los rebeldes, quienes tenían el control del fuerte y la ciudad circundante. Fue obligado a abandonar el puesto y retirarse a Borburata, dejando atrás a sus tropas y la ciudad. Esta derrota le dejó a Bolívar en un estado de profunda depresión y desesperanza, ya que enfrentaba la posibilidad de perder toda la nación. Su carta a Francisco de Miranda expresa sus sentimientos de vergüenza, culpa y desesperación, y revela el tormento emocional que experimentó durante este difícil tiempo..
[Audio] The voiceover says: "I am a student at the University of California, Los Angeles (UCLA). I have been studying for three years now." The voiceover continues: "I am currently enrolled in a course called 'Introduction to Psychology'. This course has been very helpful in my academic journey so far." The voiceover then states: "My main goal is to become a licensed psychologist. I want to specialize in clinical psychology." The voiceover concludes: "I believe that education is key to achieving success in any field. Education provides knowledge and skills necessary to succeed in life.".
Fue ese el fin doloroso y desconcertado de un excelente prócer independentista, pues nunca más saldrá de prisión, hasta rendir su último aliento, cuatro años más tarde en la cárcel de Cádiz, el 14 de julio de 1816. Su figura de preso pensativo y desencantado, con la irada perdida en el recuerdo por la patria distante, quedó plasmada para la posteridad en el conocido e inmortal lienzo de Arturo Michelena, sin embargo es importante mencionar que este lienzo plasma una imagen referencial hecha por el pintor, 80 años después de la muerte del Generalísimo que dista de la realidad vivida por él dura su confinamiento..