La Gran Alianza del Cuerpo Humano El cuerpo humano funciona como una máquina perfecta donde nada va por libre. Para que podamos correr, saltar o, incluso, pensar, necesitamos que cuatro sistemas se pongan de acuerdo y trabajen en equipo: los aparatos digestivo, respiratorio, circulatorio y excretor. Su misión principal es la nutrición, que consiste en dar energía a cada célula de nuestro cuerpo y mantenerlo limpio. Todo empieza con la entrada de "combustible". El aparato digestivo se encarga de transformar los alimentos que comemos en nutrientes muy pequeños. Al mismo tiempo, el aparato respiratorio capta el oxígeno del aire, que es imprescindible para "quemar" esos nutrientes y obtener energía. Pero, claro, esta comida y este oxígeno no sirven de nada si se quedan parados en el estómago o en los pulmones. Aquí es donde entra en juego el aparato circulatorio, que actúa como una red de transportes. La sangre pasa por el intestino para cargar los nutrientes y por los pulmones para recoger el oxígeno. Una vez tiene los "paquetes" preparados, el corazón los bombea con fuerza hacia todo el cuerpo. Es como un servicio de mensajería que reparte lo que cada parte del organismo necesita para vivir. Finalmente, como toda actividad genera residuos, la sangre también recoge la "suciedad" que sobra de las células. Para que el cuerpo no se enferme, la sangre pasa por el aparato excretor (los riñones), que filtra estos residuos y los convierte en orina para expulsarlos. También volvemos a usar el aparato respiratorio para sacar el dióxido de carbono cuando soltamos el aire. En resumen, ninguno de estos aparatos podría vivir sin los demás: los primeros obtienen lo que necesitamos, el circulatorio lo reparte y el último lo limpia todo para que la máquina siga funcionando sin problemas..