Estoicismo Cotidiano

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estoicismo cotidiano Ryan Holiday y Stephen Hanselman 366 reflexiones sobre la sabiduria, la perseverancia y el arte de Vivir OCEANO.

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estoicismo cotidiano Ryan Holiday y Stephen Hanselman 366 reflexiones sobre la sabiduria, Ia perseverancia y eI arte de Vivir OCEANO.

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Ryan Holiday y Stephen Hanselman Estoicismo cotidiano 366 reflexiones sobre la sabiduria, la perseverancia y el arte de Vivir OCEANO.

Scene 6 (36s)

De Stephen para mi adorada J ulia, quien me ayudó a encontrar la alegría.

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Son hombres ociosos sólo quienes están libres para la sabiduría, sólo ellos están vivos, pues no conservan tan sólo su vida: cualquier tiempo lo añ aden al suyo; todos los añ os que se han desarrollado antes que ellos, están adquiridos para ellos. Si no somos de lo más desagradecido, reconoceremos que los esclarecidos fundadores de venerables doctrinas nacieron para nosotros, organizaron su vida para nosotros. SÉNECA, Sobre la brevedad de la vida, 14.1.

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I ntroducción Los diarios privados de uno de los emperadores más importantes de Roma, las cartas personales de uno de los mejores dramaturgos y mediadores políticos más sabios de Roma, las clases de un antiguo esclavo y exiliado que se convirtió en un profesor influyente. Contra todo pronóstico y tras el paso de unos dos milenios, estos documentos asombrosos sobreviven. ¿Qué dicen? ¿Podrían estas páginas antiguas y poco conocidas contener algo que realmente sea relevante para la vida moderna? La respuesta es sí. Contienen ejemplos de la sabiduría más admirable en la historia mundial. Estos documentos constituyen los fundamentos de lo que se conoce como estoicismo, una filosofía antigua que alguna vez fue una de las disciplinas civiles más populares en Occidente, la practicaron ricos y pobres, poderosos y desafortunados por igual; todos en busca de la buena vida. Sin embargo, en el transcurso de los siglos, el conocimiento de esta escuela de pensamiento que alguna vez fue esencial para tantos, desapareció poco a poco. Salvo aquellos que aspiran a la sabiduría, el estoicismo es desconocido o malinterpretado. De hecho, sería difícil encontrar una palabra que haya sufrido tantas injusticias a manos del idioma como “estoico”. Para la persona promedio, esta forma de vida vigorosa, orientada a la acción y que cambia paradigmas se ha convertido en sinónimo de “sin emoción”. Dado que la sola mención de la filosofía aburre o pone nerviosa a la mayoría, en la superficie la “filosofía.

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estoica” parece lo último que alguien querría aprender, mucho menos necesitar en su vida cotidiana. Qué destino tan triste para una escuela filosófica, la cual uno de sus críticos ocasionales, Arthur Schopenhauer, describiría con estas palabras: “La cumbre suprema a la que puede llegar el hombre con el mero uso de su razón”. Nuestro objetivo en este libro es restablecer el estoicismo al lugar que le corresponde: como una herramienta necesaria para el control de uno mismo, para la constancia y la sabiduría: algo útil para experimentar una vida plena, no un campo esotérico de estudio académico. Sin duda, muchas de las grandes mentes de la historia no sólo entendieron el estoicismo como lo que realmente es, sino recurrieron a él: George Washington, Walt Whitman, Federico el Grande, Eugè ne Delacroix, Adam Smith, Immanuel K ant, Thomas Jefferson, Matthew Arnold, Ambrose Bierce, Theodore Roosevelt, William Alexander Percy, Ralph Waldo Emerson. Cada uno leyó, estudió, citó o admiró a los estoicos. Por su parte, los antiguos estoicos no eran unos apáticos. Los nombres que encontrarás en este libro —Marco Aurelio, Epicteto, Séneca— corresponden respectivamente a un emperador romano, un antiguo esclavo que logró convertirse en un influyente profesor y amigo del emperador Adriano, y un famoso dramaturgo y consejero político. Existen otros estoicos como Catón el Joven quien fue un político admirado, Zenón que fue un comerciante próspero (como varios estoicos), Cleantes que fue un antiguo boxeador y trabajó acarreando agua para pagarse los estudios; Crisipo de Solos quien fue un corredor de larga distancia, cuyos escritos se perdieron por completo, pero que contaban más de setecientos libros; Musonio Rufo que fue un profesor, entre otros. Hoy en día (sobre todo con la publicación reciente de T he Obstacle I s the W ay), el estoicismo ha encontrado un público nuevo y diverso que incluye al equipo de entrenamiento de los Patriotas de.

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Nueva Inglaterra y los Halcones Marinos de Seattle, al rapero LL Cool J, a la presentadora Michele Tafoya, así como a muchos atletas profesionales, directores ejecutivos, inversionistas, artistas, empresarios y figuras públicas. ¿Qué han encontrado estos hombres y mujeres ejemplares en el estoicismo que los demás no han sabido identificar? Muchísimo. Si bien con frecuencia los académicos consideran el estoicismo como una metodología anticuada de mínimo interés, han sido los principales actores del mundo quienes han descubierto que aporta la tan necesaria fortaleza y resistencia para sus vidas exigentes. Cuando el periodista y veterano de la Guerra Civil Ambrose Bierce le dijo a un joven escritor que estudiar a los estoicos le enseñaría “cómo ser un invitado digno en la mesa de los dioses” o cuando el pintor Eugè ne Delacroix (famoso por su cuadro La libertad guiando al pueblo) dijo que el estoicismo era su “religión reconfortante”, hablaban por experiencia propia. Al igual que el coronel y valiente abolicionista Thomas Wentw orth Higginson, quien lideró el primer regimiento completamente negro en la Guerra Civil estadunidense y realizó una de las traducciones más memorables de Epicteto. El colono sureño y escritor William Alexander Percy, quien dirigió las labores de rescate durante la Gran Inundación del Misisipi de 1927 tenía un punto de referencia único cuando dijo del estoicismo que “cuando todo está perdido, se recupera deprisa”. Así como el escritor e inversionista Tim Ferriss, cuando mencionó que el estoicismo era “el sistema operativo personal perfecto” (otros ejecutivos influyentes como Jonathan New house, director ejecutivo de Condé Nast International, han estado de acuerdo). Parece que el estoicismo está especialmente diseñado para el campo de batalla. En 1965, el capitán James Stock dale (quien fuera condecorado con la Medalla de Honor) se lanzó en paracaídas desde su avión al que habían derribado mientras sobrevolaba Vietnam, en donde pasó media década de tortura y encarcelamiento. ¿Qué nombre mencionaba? El de Epicteto. Así.

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como se dice que Federico el Grande cabalgó al campo de batalla con las obras de los estoicos en sus alforjas, también el antiguo general de la Marina, comandante de la OTAN (y actual secretario de Defensa de Estados Unidos), el general James “Mad Dog” Mattis, llevaba las Meditaciones de Marco Aurelio a sus despliegues en el Golfo Pérsico, Afganistán e Irak . De nuevo, no se trata de profesores, sino de profesionales activos que descubrieron que el estoicismo, como filosofía práctica, coincidía con sus objetivos. De Grecia a R oma y la actualidad El estoicismo fue una escuela de filosofía que fundó Zenón de Citio, a principios del siglo III a. C. Su nombre se deriva del griego stoa, pórtico, porque ahí fue donde Zenón comenzó a dar clases. La filosofía manifiesta que la virtud (son cuatro las virtudes fundamentales: el control de uno mismo, el valor, la justicia y la sabiduría) es la felicidad y que la causa de la mayoría de nuestros problemas radica en cómo percibimos las cosas, no en las cosas en sí mismas. El estoicismo nos enseña que no podemos controlar ni depender de nada, salvo de lo que Epicteto denominó “libre albedrío”, es decir, nuestra capacidad para emplear la razón para elegir cómo clasificamos, respondemos y nos adaptamos a los sucesos externos. El estoicismo temprano se acercaba mucho más a una filosofía completa que otras escuelas antiguas cuyos nombres podrán resultar familiares: epicureísmo, cinismo, platonismo, escepticismo. Sus partidarios abordaron varios temas, entre ellos la física, la lógica, la cosmología y muchos más. Una de las analogías preferidas de los estoicos para describir su filosofía era la de un campo fértil. La lógica era la reja protectora, la física era el campo y el cultivo que se producía era la ética o cómo vivir..

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No obstante, a medida que el estoicismo evolucionó, se centró primordialmente en dos de estos temas: la lógica y la ética. El estoicismo se trasladó de Grecia a Roma y se convirtió en una disciplina más práctica para adaptarse a las vidas activas y pragmáticas de los romanos industriosos. Como Marco Aurelio observaría más tarde: “Debo a Rústico… no haberme desviado hacia la profusión de la sofística ni haber compuesto tratados teóricos o esas obras retóricas que tienden a la persuasión” [Meditaciones, 2.7]. Por el contrario, él (junto con Epicteto y Séneca) se centraron en una serie de preguntas no tan distantes de las que hoy en día seguimos planteándonos: “¿Cuál es la mejor manera de vivir?”. “¿Qué hago con mi enojo?” “¿Cuáles son mis responsabilidades con el prójimo?” “Le tengo miedo a la muerte, ¿por qué?” “¿Cómo hacerle frente a las dificultades?” “¿Cómo lidiar con el éxito o el poder?” No se trataba de preguntas abstractas. En sus escritos —cartas o diarios personales— y sus clases, los estoicos se esforzaron por trazar respuestas reales y factibles. Con el tiempo, formularon su trabajo en torno a una serie de ejercicios en tres disciplinas fundamentales: La disciplina de la percepción (cómo vemos y percibimos el mundo que nos rodea). La disciplina de la acción (las decisiones y acciones que tomamos y con qué fin). La disciplina de la voluntad (cómo hacer frente a las cosas que no podemos cambiar, cómo desarrollar una opinión clara y convincente, cómo entender realmente nuestro lugar en el mundo). Los estoicos nos dicen que si controlamos nuestras percepciones encontraremos claridad mental. Si nuestras acciones son correctas y justas, encontraremos la sabiduría y la perspectiva para enfrentar.

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cualquier obstáculo que se nos presente. También creían que, al practicar estas disciplinas, así como al instruirlas a sus conciudadanos, podrían cultivar la resiliencia, la determinación e incluso la alegría. El estoicismo nació en el turbulento mundo antiguo, se centró en la naturaleza impredecible de la vida cotidiana y brindó herramientas prácticas para emplearlas a diario. Nuestro mundo moderno podrá parecer radicalmente distinto del representado en el pórtico (Stoa Poikilê) del Á gora de Atenas o el Foro y la corte romanos. Sin embargo, los estoicos se esforzaron por recordar (véase la entrada del 10 de noviembre) que no se enfrentaban a un panorama muy distinto que el de sus antepasados y que el futuro no alteraría radicalmente la naturaleza y el fin de la existencia humana. Como a los estoicos les gustaba decir: un día es todos los días. Y sigue siendo así. Lo cual nos trae al presente. Un libro filosófico para la vida filosófica Algunos estamos estresados, otros trabajamos demasiado. Tal vez estés lidiando con las dificultades de ser padre, con el caos de una nueva empresa, quizá ya seas exitoso y experimentes la responsabilidad del poder o la influencia. ¿Enfrentas una adicción? ¿Estás muy enamorado? ¿Vas de una relación difícil a otra? ¿Te acercas a la vejez? ¿Disfrutas la destrucción propia de la juventud? ¿Estás ocupado y activo? ¿Te sientes aburridísimo? No importa cuál sea el caso, sin tomar en cuenta tu situación, la sabiduría de los estoicos te puede ayudar. De hecho, en muchos casos, han abordado ciertos temas en términos que parecen increíblemente modernos. Y en eso nos enfocaremos en este libro. Nos remitimos directamente al canon estoico para presentar una selección de los mejores pasajes de tres de las figuras más.

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importantes del estoicismo tardío —Séneca, Epicteto y Marco Aurelio—, así como algunas máximas de sus predecesores (Zenón, Cleantes, Crisipo de Solos, Musonio Rufo y Hecatón). Para acompañar cada cita intentamos contar una historia, brindar contexto, plantear una pregunta, dar pie a un ejercicio o explicar la perspectiva del estoico a quien pertenece para que entiendas con mayor profundidad las respuestas que estás buscando. Las obras de los estoicos siempre se han mantenido interesantes y vigentes, sin importar el devenir histórico ni el flujo de su popularidad. No fue nuestra intención alterarlas o modernizarlas en este libro (en ese sentido, ya hay muchas traducciones excelentes). En cambio, quisimos organizar y presentar la vasta colección de sabiduría estoica de la forma más digerible, accesible y coherente posible. Es viable —y aconsejable— consultar las obras originales de los estoicos en su totalidad (véase la sección de lecturas sugeridas al final de este libro). Mientras tanto, para el lector ocupado y activo, hemos intentado producir un devocionario práctico y directo, como los filósofos en cuestión. Y, de acuerdo con la tradición estoica, hemos añadido material para estimular y facilitar el planteamiento de las preguntas trascendentales. Los estoicos fueron pioneros de los rituales matutinos y nocturnos: preparación por la mañana y reflexión por la tarde. Hemos escrito este libro para que sea útil en ambos casos. Contiene una meditación diaria, para todos los días del año (así como una adicional para los años bisiestos). Si lo deseas, puedes utilizar también un cuaderno para articular tus ideas y reacciones (véanse 21 y 22 de enero y 22 de diciembre), tal como los estoicos acostumbraban. El objetivo de este enfoque práctico de la filosofía es ayudarte a vivir una vida mejor. Esperamos que no haya una sola palabra en este libro que no pueda ni deba, parafraseando a Séneca, convertirse en una obra. Con ese fin presentamos este libro..

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Primera parte La disciplina de la percepción.

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E nero Claridad.

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1 de enero C ontrol y elección En eso consiste la tarea principal de la vida. Distingue las cosas, ponlas por separado y di: “Lo exterior no depende de mí, el albedrío depende de mí. ¿Dónde buscaré el bien y el mal? En lo interior, en mis cosas”. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 2.5.4-5 La práctica más importante en la filosofía estoica es diferenciar entre lo que podemos cambiar y lo que no. Aquello en lo que podemos influir y en lo que no. Cuando un vuelo se retrasa por el clima, gritarle al empleado de la aerolínea no detendrá la tormenta. Sin importar cuánto lo desees, tu estatura no aumentará ni disminuirá, tampoco cambiarás tu país de nacimiento. Sin importar lo mucho que lo intentes, no puedes obligar a nadie a que le caigas bien. Encima de todo, el tiempo que le dediques a estos propósitos inamovibles es tiempo que no estás empleando en las cosas que sí puedes cambiar. Los grupos de rehabilitación de adicciones practican algo denominado oración de serenidad: “Dios, dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor de cambiar las cosas que sí y la sabiduría para distinguirlas”. Los adictos no pueden cambiar el abuso que sufrieron en su infancia, no pueden revertir las elecciones que tomaron o los daños que han causado, sin embargo, sí pueden cambiar el futuro mediante el poder que tienen en el momento presente. Como dijo Epicteto, pueden controlar las elecciones que tomen en este momento. Lo mismo ocurre en nuestro caso. Si nos podemos concentrar en distinguir qué elementos de nuestro día podemos controlar y cuáles.

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no, no sólo seremos más felices, sino que tendremos una ventaja clara sobre las demás personas que no se dan cuenta de que están librando una batalla imbatible..

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2 de enero La educación es libertad ¿Cuál es el fruto de estas doctrinas? Ha de ser el más hermoso y conveniente para los verdaderamente instruidos: imperturbabilidad, ausencia de miedo, libertad. Pues en esto no hemos de hacer caso al vulgo, que dice que “sólo a los libres se les ha de permitir la instrucción”, sino más bien a los filósofos, que dicen que “sólo los instruidos son libres”. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 2.1.21-22 ¿Por qué elegiste este libro? ¿Por qué eliges cualquier otro? No para parecer más inteligente, no para pasar el tiempo en el avión, no para escuchar lo que quieres escuchar, hay lecturas mucho más sencillas. Elegiste este libro porque estás aprendiendo a vivir. Porque quieres ser más libre, tener menos miedos y alcanzar un estado de paz. La educación —leer y reflexionar sobre la sabiduría de las mentes brillantes— no debe buscarse porque sí. Tiene un fin. Recuerda este imperativo los días que te sientas distraído, cuando te parezca que ver la tele o comer un refrigerio sea más provechoso que leer o estudiar filosofía. El conocimiento —en particular el conocimiento de uno mismo— es libertad..

Scene 20 (10m 23s)

3 de enero Muéstrate implacable con las cosas que no importan Cuántos te han robado la vida sin que tú te percataras de lo que perdías, cuánto se han llevado el dolor inútil, la alegría necia, la codicia ansiosa, la conversación huera, qué poco te han dejado de lo tuyo: comprenderás que mueres prematuramente. SÉNECA, Sobre la brevedad de la vida, 3.3 Una de las cosas más difíciles en la vida es decir que no. A invitaciones, solicitudes, obligaciones, a las cosas que todos los demás están haciendo. Es aún más difícil decir que no a las emociones que consumen mucho tiempo: ira, emoción, distracción, obsesión, lujuria. Ninguno de estos impulsos parece nocivo por sí mismo, pero fuera de control, se convierten en un compromiso como pocos. Si no tienes cuidado, éstas son precisamente la clase de imposiciones que te agobiarán y consumirán tu vida. ¿Alguna vez te has preguntado cómo puedes recuperar tu tiempo, cómo puedes sentirte menos ocupado? Comienza por aprender el poder de decir “¡ No! ”, por ejemplo: “No, gracias”, “No, no me involucraré en eso”, “No, ahora no puedo”. Es probable que hieras a ciertas personas o que se molesten. Implicará mucho esfuerzo. Pero cuanto más te niegues a las cosas que no son importantes, más podrás decir que sí a las que importan. Esto te permitirá vivir y disfrutar tu vida: la vida que quieres..

Scene 21 (11m 17s)

4 de enero Las grandes tres Basta el formarse presentemente una opinión exacta, hacer a la sazón una acción útil a la sociedad y disponer el ánimo de tal modo que, por de pronto, sea capaz de contentarse con todo lo que proviene de la causa exterior. MARCO AURELIO, Meditaciones, 9.6 Percepción, acción, voluntad. Son las tres disciplinas coincidentes, aunque fundamentales, del estoicismo (así como la organización de este libro y el viaje de un año que recién hemos comenzado). Claramente, esta filosofía implica mucho más, y podríamos pasar todo el día hablando de las doctrinas particulares de varios estoicos: “Heráclito pensaba que…”, “Zenón es originario de Citio, una ciudad de Chipre, y creía que…”. Sin embargo, ¿esa información te ayudaría en tu día a día? ¿Qué claridad ofrecen este tipo de conocimientos? En cambio, el siguiente recordatorio resume las tres partes esenciales de la filosofía estoica que vale la pena tener en mente todos los días, en todas las decisiones que tomes: Controla tus percepciones. Dirige tus acciones adecuadamente. Acepta con voluntad lo que escapa a tu control. Es todo lo que necesitamos hacer..

Scene 22 (12m 1s)

5 de enero A clara tus intenciones Que todo esfuerzo se refiera a un fin, que se remita a un fin. A los que son por su trabajo no intranquilos, sino insensatos, los inquietan sus ideas falsas de las cosas. SÉNECA, Sobre la tranquilidad del espíritu, 12.5 La ley 29 de Las 4 8 leyes del poder es: planea hasta el final. El autor Robert Greene asegura: “Cuando planeas hasta el final, no te agobiarán las circunstancias y sabrás cuándo terminar. Anticípate para abrirle paso a la suerte y contribuir a moldear tu futuro”. El segundo hábito en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva es: empieza con un objetivo en mente. Tener un objetivo en mente no garantiza que lo cumplirás — ningún estoico toleraría esa suposición—, pero no tenerlo garantiza que no lo cumplirás. Para los estoicos, las oiêsis (opiniones falsas) son responsables no sólo de las turbaciones del alma sino del caos y la disfunción de la vida. Cuando no diriges tus esfuerzos hacia una causa o fin, ¿cómo sabrás qué hacer todos los santos días? ¿Cómo sabrás a qué negarte y a qué decir que sí? ¿Cómo sabrás cuando te hayas hartado, cuando hayas cumplido tu meta, cuando te hayas descentrado, si nunca has definido esas cosas? La respuesta es que no hay manera de saberlo. Así que te encuentras con el fracaso, o peor, con la locura debido al olvido y la falta de dirección..

Scene 23 (12m 53s)

6 de enero D ónde, quién, qué y por qué El que no sabe lo que es el mundo, no sabe dónde se encuentra. El que no sabe para qué nació, no advierte quién es él mismo ni qué cosa es el mundo. El hombre que carece de alguna de estas noticias, no podría decir con qué motivo vino al mundo. ¿Cuál te parece, pues, que será el que ambiciona elogios o huye los vituperios de aquellos que no saben dónde están ni quiénes son? MARCO AURELIO, Meditaciones, 8.52 El fallecido comediante Mitch Hedberg tenía una historia graciosa que contaba en su rutina. Durante una entrevista radiofónica en vivo, un locutor le preguntó: “¿Quién eres?”. En ese momento tuvo que pensar: ¿ Este tipo es profundo o estoy en la estación equivocada? Con cuánta frecuencia nos preguntamos algo tan sencillo como “¿Quién eres?”, “¿Qué haces?” o “¿De dónde vienes?”. Como las consideramos preguntas superficiales —si es que nos las planteamos—, no nos molestamos más que con respuestas superficiales. Pero aun con una pistola en la cabeza, la mayoría no podría dar una respuesta sustancial. ¿Tú podrías? ¿Te has tomado el tiempo de saber con claridad quién eres y qué representas? ¿O estás muy ocupado con cosas que no son importantes, imitando las influencias incorrectas y siguiendo caminos decepcionantes, insatisfactorios o inexistentes?.

Scene 24 (13m 42s)

7 de enero S iete funciones claras de la mente Las tareas del alma son sentir impulsos, sentir aversiones, desear, rechazar, preparase, intentar, asentir. ¿Qué es lo que en estas tareas puede hacerla sucia e impura? Nada más que sus juicios malignos. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 4.11.6-7 Examinemos cada una de esas tareas: Impulsos: actuar y pensar correctamente Aversiones: a la tentación Desear: ser mejor Rechazar: la negatividad, las malas influencias, lo que no es verdadero Prepararse: para lo que nos espera, para lo que pueda suceder Intentar: nuestro principio rector y mayor prioridad Asentir: no engañarnos sobre lo que podemos controlar y lo que no (y estar dispuestos a aceptar lo último) Esto es lo que la mente tiene que hacer. Debemos asegurarnos de que lo haga y considerar todo lo demás contaminación o corrupción..

Scene 25 (14m 16s)

8 de enero R econocer nuestras adicciones El que desea dar pruebas de una y otra virtud [piedad y fidelidad] tendrá que sufrir muchas molestias, que denominamos males, y sacrificar muchos gustos, en los que nos complacemos como si fueran bienes. Perece la fortaleza que debe ponerse a prueba a sí misma; perece la magnanimidad que no puede brillar si no menosprecia cual naderías los objetos que el vulgo codicia como valiosos. SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 74.12-13 Las indulgencias que consideramos inofensivas pueden convertirse en adicciones a gran escala. Comenzamos con café en la mañana y dentro de poco ya no podemos empezar el día sin él. Revisamos nuestro correo porque es parte de nuestro trabajo y, de repente, sentimos en nuestro bolsillo una vibración fantasma del teléfono cada pocos segundos. Muy pronto estos hábitos inofensivos arruinan nuestras vidas. Esas pequeñas compulsiones e impulsos no sólo socavan nuestra libertad y soberanía, nublan nuestra claridad. Creemos que tenemos el control, ¿pero es así? En palabras de un adicto, la adicción es cuando “perdemos la libertad de abstenernos”. Recuperemos esa libertad. Esa adicción puede variar en tu caso: ¿refresco?, ¿drogas?, ¿quejarte?, ¿el chisme?, ¿internet?, ¿morderte las uñas? Sin embargo, debes recuperar la capacidad de abstenerte porque en ella se encuentra tu claridad y control de ti mismo..

Scene 26 (15m 5s)

9 de enero Lo que controlamos y lo que no Hay ciertas cosas que dependen de nosotros y otras que no. Dependen de nosotros la opinión, las inclinaciones, el deseo, la aversión y, en definitiva, todo lo que son nuestros propios actos. No dependen de nosotros el cuerpo, las riquezas, la reputación, los cargos y, en definitiva, todo lo que no son nuestros propios actos. Las cosas que dependen de nosotros son por naturaleza libres, no están sujetas a restricciones ni impedimentos; pero las cosas que no dependen de nosotros son débiles, serviles, están sujetas a restricciones impuestas por la voluntad de otros. EPICTETO, Enquiridión, 1.1 Hoy no controlarás los sucesos exteriores. ¿Te da miedo? Un poco, pero se equilibra cuando nos damos cuenta de que podemos controlar nuestra opinión sobre esos sucesos. Tú decides si son buenos o malos, justos o injustos. No controlas la situación, pero sí controlas lo que piensas sobre ella. ¿Entiendes cómo funciona? Absolutamente todas las cosas que no controlamos —el mundo exterior, otras personas, la suerte, el k arma, lo que sea— presentan un área correspondiente que sí puedes controlar. Sólo con eso tenemos mucho que realizar, mucho poder. Lo mejor de todo es que entender lo que controlamos nos brinda claridad real sobre el mundo: todo lo que tenemos es nuestra propia mente. Recuérdalo hoy cuando intentes dirigir ejercer tu influencia hacia fuera: es mucho mejor y más conveniente hacerlo hacia dentro..

Scene 27 (16m 0s)

10 de enero S i quieres ser constante La esencia del bien es cierta clase de albedrío; la del mal, cierta clase de albedrío. Entonces, ¿qué es lo exterior? Materias para el albedrío, en cuyo trato alcanzará su propio bien o mal. ¿Cómo alcanzar el bien? Si no admira las materias. Pues si las opiniones sobre las materias son correctas, hacen bueno el albedrío, pero si son torcidas y desviadas, malo. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 1.29.1-3 A los estoicos les interesa la constancia, la estabilidad y la tranquilidad, rasgos a los que la mayoría aspiramos, pero que parecemos experimentar brevemente. ¿Cómo cumplir una meta tan inaccesible? ¿Cómo encarnar la eustatheia (la palabra con la que Arriano describió esta enseñanza de Epicteto)? Pues no con suerte. No hay que eliminar las influencias externas ni escapar para buscar la calma y la soledad. En cambio, se trata de filtrar el mundo exterior a través del corrector de nuestro juicio. Eso puede hacer nuestra razón: tomar la naturaleza retorcida, confusa y agobiante de los sucesos externos y organizarlos. Sin embargo, si nuestro juicio está retorcido porque no empleamos la razón, entonces todo lo demás estará retorcido y perderemos la capacidad de tranquilizarnos en el caos y la prisa de la vida. Si quieres ser constante, si quieres claridad, debes emplear el juicio adecuado..

Scene 28 (16m 51s)

11 de enero S i quieres ser inconstante Pues si uno pone la precaución donde hay albedrío y obras del albedrío, al punto, junto con el querer precaverse y para ello tendrá a su disposición el rechazo. Pero si la usa donde las cosas no dependen de nosotros ni de nuestro albedrío, al experimentar rechazo de lo que depende de otros, por fuerza sentirá temor, agitación, inquietud. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 2.1.12 La imagen del filósofo zen es la del monje en las colinas verdes y silenciosas o en un hermoso templo sobre un acantilado. Los estoicos son la antítesis de esta idea, en cambio son el hombre en el mercado, el senador en el Foro, la esposa valiente esperando a que su soldado regrese de batalla, la escultora ocupada en su estudio. Pese a ello el estoico está en paz. Epicteto te recuerda que la serenidad y la estabilidad son resultado de tu albedrío y juicio, no de tu entorno. Si quieres evitar todas las interrupciones que te impiden estar tranquilo —otras personas, sucesos externos, el estrés—, nunca lo conseguirás. Tus problemas te seguirán cada que huyas y te escondas. Pero si quieres evitar los juicios nocivos y perturbadores que ocasionan dichos problemas, entonces debes ser constante y estable en donde te encuentres..

Scene 29 (17m 39s)

12 de enero E l único camino para la serenidad Hay un camino para la serenidad —tenlo a mano al alba y durante el día y por la noche—: el apartamento de lo que no depende del albedrío, el no considerar nada como propio, el entregar todo al Genio, a la Fortuna. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 4.4.39 Esta mañana recuerda qué controlas y qué no. Recuerda centrarte en lo primero, no en lo segundo. Antes de comer, recuerda que lo único que posees es tu capacidad para tomar decisiones (para emplear la razón y el juicio al hacerlo). Es lo único que nunca te pueden quitar del todo. Por la tarde, recuerda que además de las decisiones que tomas, tu destino no depende por completo de ti. El mundo está girando y nosotros giramos con él, sin importar la dirección, buena o mala. En la noche, recuerda de nuevo cuánto está fuera de tu control y en dónde comienzan y terminan tus elecciones. Recostado en la cama, recuerda que el sueño es una especie de rendición y confianza; admírate con lo fácil que es y prepárate para empezar de nuevo el ciclo mañana..

Scene 30 (18m 24s)

13 de enero E l círculo de control De nosotros dependen el albedrío y todas las acciones del albedrío; no dependen de nosotros el cuerpo, las partes del cuerpo, la hacienda, los padres, los hermanos, los hijos, la patria y, sencillamente, quienes nos acompañan. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 1.22.10 Esto es tan importante que vale la pena repetir: una persona sensata reconoce qué hay al interior de su círculo de control y qué hay fuera de él. La buena noticia es que es muy sencillo recordar lo que controlamos. Según los estoicos, el círculo de control contiene una sola cosa: tu mente. Así es, incluso tu cuerpo físico no entra del todo al círculo. A fin de cuentas, en cualquier momento podría acometerte una enfermedad o una discapacidad. Podrías viajar a un país extranjero y terminar en la cárcel. Pero es una buena noticia porque así disminuye drásticamente la cantidad de cosas en las que tienes que pensar. La simplicidad implica claridad. Mientras todo el mundo va de un lado al otro con una lista k ilométrica de responsabilidades —cosas de las que de hecho no son responsables—, tú sólo tienes una responsabilidad. Sólo tienes que hacerte cargo de una cosa: tus decisiones, tu voluntad, tu mente. Así que tenlo en cuenta..

Scene 31 (19m 13s)

14 de enero C orta los hilos que manipulan tu mente Acaba alguna vez de conocer que posees en ti mismo algo más noble, más divino que los objetos que excitan en ti las pasiones y te agitan, en una palabra, a manera de un títere. ¿Cuál es ahora mi pensamiento? ¿Acaso el temor, la sospecha, la codicia u otra pasión análoga? MARCO AURELIO, Meditaciones, 12.19 Piensa en todos los intereses que compiten durante un minuto por tu atención, tiempo y dinero. Los científicos de los alimentos trabajan desarrollando productos para explotar tus papilas gustativas. Ingenieros de Silicon Valley están diseñando aplicaciones igual de adictivas que las apuestas. Los medios de comunicación crean historias para provocar el enojo y la indignación de la gente. Se trata de una pequeña muestra de las tentaciones y fuerzas que nos influyen, nos distraen y nos alejan de las cosas verdaderamente importantes. Por suerte, Marco Aurelio no estaba expuesto a estos extremos de nuestra cultura moderna. Sin embargo, también conocía distractores: los chismes, el interminable reclamo del trabajo, los miedos, la sospecha y la lujuria. A todos los seres humanos nos atraen estas fuerzas internas y externas que cada vez son más poderosas y difíciles de resistir. La filosofía consiste simplemente en poner mucha atención y esforzarse por ser más que un peón. Como afirma Vik tor Frank l en La voluntad de sentido: “Al hombre lo animan los impulsos, pero los valores lo restringen”. Estos valores y la consciencia de uno mismo evitan que seamos títeres. Sí, poner atención requiere esfuerzo y consciencia, pero ¿acaso no es mejor a que nos muevan con unos hilos?.

Scene 32 (20m 12s)

15 de enero Mantenerse encaminado produce paz La tranquilidad sólo alcanza a quienes se han formado un juicio inmutable y seguro: los demás enseguida desfallecen y luego se recuperan y fluctúan alternativamente entre renuncias y deseos. ¿Cuál es la causa de su agitación? Que nada queda claro a los que siguen la más insegura de las normas, la opinión pública.… SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 95.57-58 En su ensayo sobre la tranquilidad, Séneca emplea la palabra griega euthymia, a la cual define así: “tener confianza en ti mismo y creer que vas por el buen camino, sin dejarte desviar en absoluto por las huellas cruzadas de los muchos que corretean por todas partes” [2.2]. Asegura que este estado mental produce la tranquilidad. Tener un punto de vista claro nos permite albergar esta creencia. Esto no quiere decir que siempre estaremos cien por ciento seguros de todo o que debamos estarlo. En cambio, quiere decir que podemos estar seguros de que vamos en la dirección correcta. Que no necesitamos compararnos constantemente con los demás ni cambiar de opinión cada tres segundos, según la nueva información que encontremos. Por el contrario, la tranquilidad y la paz se encuentran cuando identificamos nuestro camino y lo acatamos: cuando seguimos ese rumbo —naturalmente podemos hacer ajustes cuando haga falta—, pero ignoramos las sirenas distractoras que nos llaman provocando que viremos hacia las rocas..

Scene 33 (21m 2s)

16 de enero N unca hagas nada por costumbre En la mayor parte de los casos no nos servimos coherentemente de las presunciones correctas en los asuntos, sino que más bien seguimos la costumbre vil. Y puesto que afirmo que esto es así, el que practica ha de buscar vencerse a sí mismo, no gustar del placer, no rechazar los bajos, no deleitarse con la vida, no temer la muerte y, en cuestiones de dinero, no preferir el cobrar al pagar. MUSONIO RUFO, Disertaciones, 6.27.5-15 Le preguntan a un empleado: “¿Por qué lo hiciste así?”. Él responde: “Porque siempre lo hemos hecho así”. La respuesta frustra a cualquier buen jefe y hace salivar a cualquier emprendedor. El empleado ha dejado de pensar y está operando mecánicamente, a partir del hábito. Es el momento oportuno para que la competencia trastoque el negocio y es probable que cualquier jefe pensante despida al trabajador. Deberíamos ser igual de implacables con nuestros propios hábitos. De hecho, estamos estudiando filosofía precisamente para ponerle fin a la conducta mecánica. Piensa qué haces a partir de la memoria mecánica o la rutina. Pregúntate: ¿ De verdad es la mejor manera de hacerlo? Reflexiona por qué lo haces: hazlo por las razones correctas..

Scene 34 (21m 49s)

17 de enero R einicia el trabajo de verdad Soy vuestro educador y vosotros ahora os educáis conmigo. Y yo tengo este proyecto: haceros libres de trabas, incoercibles, sin impedimentos, libres, venturosos, felices, con la vista puesta en la divinidad para todo, lo pequeño como lo grande; y vosotros estáis aquí para aprender y ejercitaros en ello. ¿Por qué, entonces, no lleváis a cabo la tarea, si también vosotros tenéis un proyecto como es debido y yo poseo para ese proyecto una preparación como es debido? ¿Qué es lo que falta?… El propio asunto es factible y depende sólo de nosotros… Dejemos lo que pasó hasta ahora. Simplemente, empecemos; creedme y veréis. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 2.19.29-34 ¿Recuerdas cuando en la escuela o en tu infancia le temías a algo porque tenías miedo de hacerlo mal? La mayoría de los adolescentes prefieren haraganear en vez de esforzarse. El esfuerzo perezoso y desanimado les brinda un pretexto prefabricado: “No importa porque ni siquiera me esforcé”. A medida que maduramos, el fracaso ya no es insignificante. Ya no nos jugamos una calificación o un trofeo deportivo, sino la calidad de la vida y la capacidad para lidiar con el mundo que nos rodea. No dejes que te intimide. Tienes a los mejores profesores del mundo: a los filósofos más sabios de la historia. Y no sólo eres capaz, el profesor te pide algo muy sencillo: empieza a trabajar. El resto ocurrirá como consecuencia..

Scene 35 (22m 43s)

18 de enero Mira el mundo como poeta y artista Esta infinita brevedad del tiempo, vívela, pues, conformándote con la naturaleza y termina tu vida con agrado; al modo que la aceituna, llegada a sazón, cae bendiciendo a la tierra que la sostuvo y dando gracias al árbol que le dio savia. MARCO AURELIO, Meditaciones, 4.48 En las Meditaciones de Marco Aurelio hay expresiones de una belleza impresionante, un complemento asombroso si se tiene en cuenta el público al que estaban dirigidas (él mismo). En un pasaje, alaba la “gracia y el atractivo” de los procesos de la naturaleza, “las espigas que se doblan hacia la tierra, los pliegues que surcan la frente del león, la espuma que mana del hocico del jabalí” [3.2]. Deberíamos agradecer al profesor privado de retórica, Marco Cornelio Frontón, por las imágenes de este vívido pasaje. El padre adoptivo de Marco Aurelio eligió a Frontón, —considerado por muchos el mejor orador de Roma, además de Cicerón— para que enseñara a Marco Aurelio a pensar, escribir y hablar. No sólo son frases hermosas, sino que también le brindaron —y ahora, a nosotros— una perspectiva elocuente sobre los sucesos en apariencia ordinarios o no bellos. Se requiere el ojo de un artista para ver que el final de la vida no es distinto de un fruto maduro que cae del árbol. Se requiere un poeta para darse cuenta de cómo “el pan que se cuece se agrieta en determinados lugares: y las hendiduras así formadas, contrarias a lo que prometía el arte del panadero, ofrecen un cierto placer y excitan por modo peculiar el apetito” [3.2], y encontrar una metáfora en ellas..

Scene 36 (23m 43s)

Ver lo que los demás no pueden ver, encontrar la gracia y la armonía en lugares que los demás pasan por alto, implica claridad (y alegría). ¿Acaso no es mucho mejor que ver el mundo como un sitio sombrío?.

Scene 37 (23m 56s)

19 de enero A donde quiera que vayas, conservas tu albedrío La tribuna y la cárcel son cada una un lugar; el uno, elevado; el otro, humilde; pero el albedrío es igual. Si quieres conservarlo igual en cada uno de esos lugares, puede ser conservado. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 2.6.25 Los estoicos tenían ocupaciones infinitamente distintas. Algunos eran ricos, otros nacieron en el último peldaño de la rígida jerarquía romana. Algunos la tuvieron fácil y otros increíblemente difícil. Ése también es nuestro caso. Todos acudimos a la filosofía desde orígenes distintos, incluso en nuestra propia vida experimentamos episodios de buena y mala suerte. Sin embargo, en todas las circunstancias —adversidades o ventajas—, en el fondo sólo tenemos que hacer una cosa: centrarnos en lo que está bajo nuestro control y distinguir lo que no. Ahora mismo podemos estar cabizbajos debido a dificultades, hace un par de años pudimos haber vivido prosperidad absoluta y en un par de días quizá nos vaya tan bien que el éxito se vuelva una carga. Una cosa se mantendrá constante: nuestro albedrío, tanto en las cosas importantes como en las pequeñas. En el fondo, esto es claridad. Al margen de lo que somos, en donde nos encontremos, lo que importa son nuestras elecciones. ¿Qué son? ¿Cómo las evaluaremos? ¿Cómo las aprovecharemos al máximo? Ésas son las preguntas que nos plantea la vida sin importar nuestra situación. ¿Cómo responderás?.

Scene 38 (24m 50s)

20 de enero R eaviva tus pensamientos Los principios de la filosofía viven. ¿De qué modo podrían morir, a no ser que se amortigü en las ideas que les corresponden? Y de ti depende el avivarlas sin cesar… tienes en tu mano revivir. Mira de nuevo las cosas con los mismos ojos con que antes las has visto, que en esto consiste el revivir. MARCO AURELIO, Meditaciones, 7.2 ¿Has tenido algunas semanas malas? ¿Te has alejado de los principios y creencias que valoras? Está bien, nos pasa a todos. De hecho, seguro le pasó a Marco Aurelio, tal vez por eso escribió esta nota. Tal vez había estado lidiando con senadores difíciles o teniendo dificultades con su hijo atormentado. Tal vez en estas situaciones perdió los estribos, se deprimió o dejó de preocuparse por él. ¿Quién no lo haría? Sin embargo, lo importante aquí es recordar que pese a lo que suceda, sin importar cuán decepcionante haya sido nuestra conducta en el pasado, los principios se mantienen inalterables. Podemos adoptarlos de nuevo en cualquier momento. Lo que pasó ayer —lo que pasó hace cinco minutos— está en el pasado. Podemos volver a empezar cuando queramos. ¿Por qué no hacerlo ahora?.

Scene 39 (25m 35s)

21 de enero Un ritual matutino Al punto de levantarse al alba, piensa: “¿Qué me falta para la impasibilidad? ¿Qué para la imperturbabilidad? ¿Quién soy? ¿Verdad que no soy cuerpo, hacienda, fama? Ninguna de esas cosas, sino ¿qué? Soy un ser racional. Entonces, ¿cuáles son las reclamaciones?”. Repasa lo que has hecho: “¿Qué norma transgredí de las de la serenidad? ¿Qué hice de poco amistoso, o de insociable, o de ingrato? ¿Qué no llevé a cabo de lo necesario para eso?”. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 4.6.34-35 Mucha gente exitosa tiene un ritual matutino. Para algunos es la meditación. Para otros, el ejercicio. Para muchos, escribir en un diario, sólo un par de páginas para plasmar sus pensamientos, miedos, anhelos. En estos casos, el punto no es la actividad sino la reflexión a manera de ritual. La idea es tomarse el tiempo para mirar hacia uno mismo y examinarse. Los estoicos abogaban más por tomarse tiempo que por cualquier otra cosa. No sabemos si Marco Aurelio escribió sus Meditaciones en la mañana o la noche, pero sí sabemos que se reservó momentos de tiempo a solas y en silencio, y que escribió para él y nadie más. Si estás pensando en dónde iniciar tu ritual, no es mala idea seguir el ejemplo de Marco Aurelio o la lista de Epicteto. Todos los días, a partir de hoy, hazte las mismas preguntas complejas. Permite que la filosofía y el esfuerzo te guíen para encontrar mejores respuestas, una mañana a la vez, en el transcurso de tu vida..

Scene 40 (26m 33s)

22 de enero E l día evaluado Sin más, pondré la atención en mí y, cosa que resulta muy provechosa, revisaré mi jornada. Nos vuelve muy defectuosos el hecho de que nadie toma en consideración su vida; discurrimos sobre lo que hemos de hacer, y esto raras veces, pero no consideramos lo que hemos hecho; ahora bien, la previsión del futuro pende del pasado. SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio, 83.2 En una carta a su hermano mayor, Novato, Séneca describe un ejercicio beneficioso que tomó prestado de otro filósofo prominente. Al terminar el día, se planteaba estas preguntas, con variantes: ¿ Q ué mal esquivé hoy? ¿ Mejoré de algún modo? ¿ Mis acciones fueron justas? ¿ Cómo puedo mejorar? Al empezar o terminar cada día, el estoico se sienta con su diario y repasa qué hizo, qué pensó, qué podría mejorar. Por esta razón las Meditaciones de Marco Aurelio son un libro en cierta medida indescifrable porque lo escribió para adquirir claridad personal, no beneficio público. Escribir ejercicios estoicos era y sigue siendo una forma de practicarlos, de la misma manera que lo es repetir una oración o un himno. Lleva un diario, ya sea en una computadora o en una libreta. Tómate tiempo para recordar deliberadamente los sucesos del día anterior. Muéstrate riguroso en tus valoraciones. Date cuenta de qué contribuyó a tu felicidad y qué le restó. Anota qué aspectos te gustaría trabajar o citas que te gusten. Al esforzarte por registrar esas ideas, es menos factible que se te olviden. Un punto adicional: también llevarás cuenta de tu progreso..

Scene 41 (27m 31s)

23 de enero La verdad sobre el dinero Pasemos a los pudientes: ¡ qué numerosas son las ocasiones en que son semejantes a los pobres! El equipaje de los que se ponen en camino se ha restringido y siempre que la urgencia del viaje exige premura se renuncia al tropel de acompañantes. Los que están en el ejército ¿qué parte de sus bienes llevan consigo? SÉNECA, Consolación a su madre H elvia, 12.2 El escritor F. Scott Fitzgerald, quien con frecuencia realzaba el glamour de las vidas de los ricos y famosos en libros como El gran Gatsby, arranca su cuento “The Rich Boy” con estas líneas ahora clásicas: “Permítanme hablarles de quienes son muy ricos. Son diferentes a nosotros”. Un par de años después de que se publicara este cuento, su amigo Ernest Hemingw ay bromeó con Fitzgerald al escribir: “Sí, tienen más dinero” [en “Las nieves del K ilimanjaro”]. Eso nos recuerda Séneca. Como uno de los hombres más ricos de Roma sabía, de primera mano, que el dinero apenas cambia la vida. No resuelve los problemas como las personas que no lo tienen creen que lo hace. De hecho, ninguna posesión material lo hará. Las cosas externas no pueden solucionar problemas internos. Con frecuencia esto se nos olvida y causa mucha confusión y dolor. Como Hemingw ay escribiría sobre Fitzgerald: “Creía que [los ricos] eran una clase social particularmente glamurosa. Por eso, cuando descubrió lo contrario, sufrió una decepción, al igual que con todo lo demás que lo decepcionó”. Lo mismo es pertinente en nuestro caso..

Scene 42 (28m 28s)

24 de enero A spira a entender las cosas a fondo Debo a Rústico el haber comprendido la necesidad de… leer con reflexión, sin contentarme con una noticia superficial de los escritos; no dar fácil asenso a las personas que charlan de todo fuera de propósito. MARCO AURELIO, Meditaciones, 1.7 El primer libro de las Meditaciones de Marco Aurelio comienza con un catálogo de gratitud. Agradece, una a una, las principales influencias en su vida. Una de las personas a quien agradece es Junio Rústico, un profesor que inculcó en su alumno el amor por la claridad y la comprensión a fondo, el deseo de no detenerse en la superficie cuando se trata de aprender. Fue también gracias a Junio Rústico que Marco Aurelio conoció a Epicteto. De hecho, Rústico le prestó a Marco Aurelio su copia personal de las enseñanzas de Epicteto. Queda claro que éste no se conformó con aprender los puntos esenciales de estas enseñanzas y que no los aceptó simplemente por tratarse de la recomendación de su profesor. Alguna vez Paul Johnson dijo en broma que Edmund Wilson leía libros “como si estuviera en juicio la propia vida del autor”. Así leyó Marco Aurelio a Epicteto y cuando las enseñanzas eran aceptables, entonces las absorbía. Se convirtieron en parte de su adn como ser humano. Las citó ampliamente en el transcurso de su vida, encontró claridad y fortaleza en sus palabras, incluso en medio del lujo y poder inmensos que llegó a poseer. Es el tipo de lectura y estudio a fondo que debemos cultivar, por lo cual leeremos una página al día en vez de un capítulo al día. Así.

Scene 43 (29m 26s)

podremos tomarnos el tiempo para leer con atención y a fondo..

Scene 44 (29m 33s)

25 de enero E l único premio ¿Qué restará que sea digno de estima? A mi entender, el moverse y mantenerse conforme al propio estado, término al cual conducen los estudios y las artes… He aquí lo que en realidad merece estima. Si lo lograres, no buscarás otro bien. ¿Es posible que ni aun con esto ceses de apreciar otras cosas? ¿Pues no te verás libre, capaz de bastarte a ti mismo, exento de pasiones? Por necesidad, serás envidioso, competidor; sospecharás de aquellos que podrían arrebatarte estos bienes; armarás asechanzas a los poseedores de lo que tienes tanta estima… Al contrario, el respeto y la estima que profeses a tu inteligencia, harán de ti un hombre contento de ti mismo, harán que te adaptes a la vida social y que te conformes con los dioses, es decir, que plenamente apruebes cuanto los dioses proyectan y establecen. MARCO AURELIO, Meditaciones, 4.16 Warren Buffett, cuya fortuna asciende a cerca de 65 mil millones de dólares, vive en la misma casa que compró en 1958 por 31,500 dólares. John Urschel, defensa de los Ravens de Baltimore, gana millones, pero vive con 25,000 al año. La estrella de los Spurs de San Antonio, K aw hi Leonard, se traslada en la camioneta Tahoe de 1997 que ha tenido desde la adolescencia, a pesar de que tiene un contrato por unos 94 millones de dólares. ¿Por qué? No porque sean tacaños sino porque las cosas que consideran importantes son baratas. Ni Buffett ni Urschel ni Leonard acabaron así por accidente. Su estilo de vida es el resultado de sus prioridades. Cultivan intereses que están debajo de sus medios económicos y, como resultado, cualquier salario les otorgaría la libertad de cultivar las cosas que les.

Scene 45 (30m 37s)

importan. La diferencia es que se enriquecieron en exceso. Este tipo de claridad —sobre lo que atesoran— significa que pueden disfrutar sus vidas, incluso si los mercados se desplomaran o interrumpieran sus carreras por una lesión. Cuantas más cosas anhelemos y cuanto más tengamos que hacer para ganarnos o alcanzar esos logros, menos disfrutamos nuestra vida. Y menos libres somos..

Scene 46 (30m 54s)

26 de enero E l poder de un mantra Borra los desvaríos de tu fantasía, repitiéndote sin cesar: pende de mí en este momento el que no haya en esta mi alma el menor vicio ni deseo, ni, absolutamente, ninguna agitación. Antes bien, veo todas las cosas como son en sí y uso de cada una según su mérito. No olvides esta facultad que te otorgó la naturaleza. MARCO AURELIO, Meditaciones, 8.29 Es probable que cualquiera que haya tomado una clase de yoga o haya tenido algún acercamiento al pensamiento hindú o budista haya escuchado del concepto de mantra. En sánscrito significa “enunciación sagrada” —es decir, una palabra, una frase, una idea, incluso un sonido— cuyo fin es brindar claridad o guía espiritual. Un mantra puede ser especialmente útil durante la meditación porque nos permite bloquear todo lo demás mientras nos concentramos. Tiene sentido entonces que Marco Aurelio haya sugerido este mantra estoico, un recordatorio o frase que podemos utilizar cuando sintamos que las falsas impresiones, las distracciones o el agobio de la vida cotidiana nos abruman. En esencia dice: “Tengo el poder dentro de mí para mantener esas cosas a raya. Puedo ver la verdad”. Adapta las palabras como quieras. Eso depende de ti, pero ten un mantra y úsalo para encontrar la claridad que buscas..

Scene 47 (31m 43s)

27 de enero Las tres áreas de ejercicio Hay tres tópicos en los que ha de ejercitarse el que haya de ser bueno y honrado: el relativo a los deseos y los rechazos, para que ni se vea frustrado en sus deseos ni vaya a caer en lo que aborrece; el relativo a los impulsos y repulsiones y, sencillamente, al deber, para que actúe en orden, con buen sentido, sin descuido; el tercero es el relativo a la infalibilidad y a la prudencia y, en general, el relativo a los asentimientos. De ellos el más importante y el que más urge es el relativo a las pasiones. Pues la pasión nace no de otro modo, sino al frustrarse el deseo o al ir a caer en lo que se aborrece. EPICTETO, Disertaciones por Arriano, 3.2.1-3 Hoy vamos a enfocarnos en las tres áreas de ejercicio que definió Epicteto. Primero debemos tener en cuenta cuáles son nuestros deseos y cuáles nuestros rechazos. ¿Por qué? Para que persigamos lo bueno y evitemos lo malo. No es suficiente con escuchar a tu cuerpo, porque con frecuencia lo que nos atrae nos lleva por mal camino. En segundo lugar, debemos examinar nuestros impulsos al actuar, esto es, nuestros motivos. ¿Estamos haciendo las cosas por las razones correctas? ¿O actuamos porque no nos hemos detenido a pensar? ¿O creemos que tenemos que hacer las cosas? Por último, hablemos del juicio. Nuestra capacidad para ver las cosas con claridad y como es debido cuando empleamos el mayor regalo que nos dio la naturaleza: la razón. Éstas son las tres áreas de ejercicio, que en la práctica están inevitablemente unidas. Nuestro juicio influye en lo que deseamos; nuestros deseos y nuestro juicio influyen en cómo actuamos. No.

Scene 48 (32m 46s)

obstante, no podemos sencillamente esperar a que esto ocurra. Debemos dedicar tiempo de verdadera reflexión y energía en cada aspecto de nuestra vida. Si lo hacemos encontraremos la claridad y el éxito..

Scene 49 (32m 58s)

28 de enero O bserva a los sabios Mira con atención los principios que guían a los sabios, qué cosas evitan y cuáles desean alcanzar. MARCO AURELIO, Meditaciones, 4.38 Para Séneca: “Si no es conforme a un patrón, no corregirás los defectos” [Epístolas morales, 1.11]. Es el rol de los sabios en nuestras vidas: ser modelos e inspiración. Para compartir nuestras ideas y poner a prueba nuestras suposiciones. De ti depende quién sea esa persona. Tal vez es tu padre o tu madre. Tal vez un filósofo, escritor o pensador. Tal vez el mejor modelo es preguntarte ¿qué haría Jesús? Elige a alguien, observa qué hace (y qué no hace) y esfuérzate por hacer lo mismo..

Scene 50 (33m 26s)

29 de enero O pta por la sencillez Afánate fijamente, a cada hora, como romano y como varón, en hacer lo que tuvieres entre manos, con precisa y sincera gravedad, con amor, libertad y justicia, procurando desasirte de cualquier otra preocupación. Lo conseguirás si ejecutas cada acción de tu vida como si fuera la última, despojada de toda irreflexión y de toda apasionada repugnancia al señorío de la razón, sin falsedad ni egoísmo o displicencia ante las disposiciones del destino. Ya ves cuán pocos son los principios que debes poseer para vivir una vida próspera y temerosa de los dioses. Que los dioses no exigirán otra cosa a quien observare estos preceptos. MARCO AURELIO, Meditaciones, 2.5 Cada día presenta la oportunidad de pensar demasiado las cosas. ¿Qué me pongo? ¿Les caigo bien? ¿Estoy comiendo bien? ¿Qué me depara la vida? ¿Mi jefe está contento con mi trabajo? Hoy, enfoquémonos en lo que tenemos enfrente. Sigamos la orden que el entrenador de los Patriotas de Nueva Inglaterra, Bill Belichick , les da a sus jugadores: “Hagan su trabajo”. Como romano, buen soldado, maestro de tu oficio. No necesitamos perdernos en miles de distracciones ni en los asuntos ajenos. Marco Aurelio sugiere enfocarnos en cada tarea como si fuera la última porque bien podría serlo. Incluso si no lo es, equivocarse con lo que tienes delante no ayuda en nada. Encuentra la claridad en la simplicidad de hacer lo que te toca..