04 Los patrones sonoros del lenguaje

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Los patrones sonoros del lenguaje

Uans appona taim uas tri berres; mamma berre, pappa berre, e beibi berre. Live inne contri ñire foresta. NAISE AUS. No mugheggia. Uanna dei pappa, mamma, e beibi go bice, orie e furghetta locche di dorra. Bai ene bai commese Goldilocchese. Sci garra natingha tu du batte meiche troble. Sci puscia olle fudde daon di maute; no live cromma. Den sci gos appesterrese enne süpse in olle beddse. Bob Belviso, citado en Espy (1975)

En el capítulo anterior hemos analizado la producción física de los sonidos del habla mediante una

caracterización de los mecanismos articulatorios que existen en el tracto vocal humano. Ello ha sido posible gracias a algunos hechos bastante sorprendentes acerca de la naturaleza del lenguaje humano. Al hablar del tracto vocal en nuestra especie no hemos especificado si nos estábamos refiriendo, en concreto, al de un hombre corpulento, de dos metros de altura y 100 kilos de peso, o al de una mujer menuda, de metro cincuenta de estatura y 50 kilos de peso, aunque parece evidente que estos dos individuos, físicamente tan diferentes, deben tener inevitablemente tractos vocales de distinta forma y tamaño. De hecho, no hay dos tractos vocales físicamente idénticos y, por consiguiente, en términos puramente físicos, cada individuo pronunciará los sonidos de forma diferente. En otras palabras, potencialmente existen millones de formas físicamente distintas de decir una palabra tan simple como yo. Además, un mismo individuo no pronunciará siempre una determinada palabra de forma idéntica en términos

físicos. La pronunciación variará en función de si dicho individuo está gritando, está pidiendo su sexto Martini o está resfriado. Dado este amplio espectro de diferencias potenciales en lo que concierne a la producción física real de un sonido del habla, ¿cómo conseguimos reconocer que en todos los casos se trata de la forma (dzo) y no de [go], de [a], o [ga], o de cualquier otra cosa? La respuesta a esta pregunta nos la da la fonología. Fonología La fonología es esencialmente la descripción del sistema y de los patrones que adoptan los sonidos de una

lengua. Se basa, efectivamente, en una teoría de lo que cualquier hablante de dicha lengua conoce inconscientemente sobre los patrones sonoros de la misma. Debido a su carácter teórico, la fonología se ocupa de los aspectos mentales o abstractos de los sonidos de la lengua, y no de la articulación física concreta de los sonidos del habla. Si logramos conferir un sentido al texto humorístico de Bob Belviso que encabeza este capítulo, y que constituye una peculiar versión del comienzo del cuento de Ricitos de Oro y los tres osos en inglés, es porque hacemos uso de nuestro conocimiento fonológico acerca de las combinaciones de sonidos más probables que es posible encontraren las palabras de dicha lengua, con objeto de solventar el problema que plantea la ortografía particularmente extraña de las palabras que integran esta cita (al final de este capítulo aparece una transcripción al inglés estándar y una traducción de la misma). La fonología trata del diseño subyacente de cada tipo de sonido, del plano de cada uno de ellos que utilizamos

como base invariable para generar todas las variantes de ese sonido que se producen como consecuencia de las diferentes articulaciones físicas que tienen lugar en función del contexto. Así, cuando pensamos que el sonido [t] en las palabras tapa, estrella, escritor y siete es «el mismo», lo que queremos decir realmente es que según la fonología del castellano todos ellos se representarían de la misma manera. En el habla real, esos sonidos [t] son realmente muy diferentes. Sin embargo, todas estas diferencias en la manera de articular el sonido [t] en castellano tienen para nosotros

una menor importancia que lo que distingue al conjunto de los sonidos [t] de otro conjunto de sonidos, como los que forman las distintas variedades del sonido [k], del [s] o del [b]. La razón es que esta última diferencia tiene consecuencias para el significado de las palabras en las que dichos sonidos aparecen. Por consiguiente, estos sonidos han de considerarse como significativamente distintos, independientemente del tracto vocal que los pronuncie, ya que permiten distinguir en cuanto a su significado las palabras tara, bara, cara y sara. Visto desde esta perspectiva, podemos afirmar que la fonología se ocupa del conjunto abstracto de los sonidos de una lengua, el cual nos permite apreciar las diferencias de significado que entrañan las secuencias de sonidos físicos que emitimos y oímos realmente. Fonemas Cada uno de estos sonidos que permiten distinguir entre diferentes significados en una lengua determinada se

denomina fonema. Cuando analizamos las bases de la escritura alfabética en el capítulo 3, realmente estábamos trabajando con el concepto de fonema, ya que hacíamos referencia a un tipo de sonido único que llegaba a representarse mediante un único símbolo. Es en este sentido en el que se afirma que el fonema /t/ es un tipo de sonido, del cual son realizaciones o ejemplares todas las versiones de [t] articuladas al hablar. Conviene tener en cuenta que para indicar que nos estamos refiriendo a un fonema, esto es, a un segmento abstracto, colocamos el símbolo correspondiente entre

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barras oblicuas (así, /t/), mientras que utilizaremos los corchetes (como en [t]) para representar cada segmento fonético, esto es, producido físicamente. Una propiedad esencial de un fonema es que funciona por oposición. Sabemos que en castellano existen los fonemas /p/ y /b/ porque suponen la única diferencia que existe entre dos formas con distinto significado como pata y bata, o como pala y bala. Esta propiedad constituye el test operativo básico para determinar el inventario de fonemas de una lengua. Si sustituimos un sonido por otro en una palabra determinada y se produce un cambio de significado, entonces los dos sonidos representan fonemas diferentes. Ahora ya podemos decir que las tablas de consonantes y vocales que hemos presentado en el capítulo 4 constituyen el inventario básico de los fonemas del castellano. Los términos que utilizamos al crear dichas tablas pueden considerarse «rasgos» que distinguen cada fonema de

los demás. Si un sonido presenta uno de esos rasgos, lo señalamos con un signo más (+); si no lo tiene, útilizamos un signo menos (-). Así, podemos caracterizar el fonema /p/ como [-sonoro, +bilabial. +oclusivo] y /k/ como [-sonoro. +velar, +oclusivo]. Cuando dos o más sonidos comparten algunos rasgos, en determinadas ocasiones se suelen describir como miembros de una clase natural de sonidos. Un corolario es que aquellos sonidos que tienen rasgos comunes se comportan fonológicamente de forma similar, mientras que si no comparten ningún rasgo tendrán un comportamiento diferente. Por ejemplo, el fonema /ᶇ/ tiene los rasgos |+sonoro, +palatal. +nasal], por lo que no puede pertenecer a la

misma «clase natural» que /p/ y /k/. Aunque hay otros factores implicados, este análisis basado en rasgos nos puede llevar a sospechar que existe una buena razón fonológica por la que en castellano son relativamente frecuentes las palabras que empiezan con /pl-/ y /kl-/, pero son inusuales las que comienzan por /Ji|-/. ¿Podría deberse a que un sonido debe poseer un determinado conjunto de rasgos para que pueda aparecer al principio de una palabra delante de /l/? Si es así, entonces seguimos el camino correcto en nuestro empeño por lograr una caracterización en términos fonológicos de las secuencias de sonidos admisibles en una lengua. Fonos y alófonos Mientras que el fonema es la unidad abstracta o tipo de sonido (es decir, se encuentra «en la mente»), existen

multitud de versiones diferentes del mismo que se producen de forma regular al hablar (es decir, que están «en la boca») Podemos describir esas versiones diferentes como fonos. Los fonos son unidades fonéticas y se escriben entre corchetes. Cuando un conjunto de fonos constituyen versiones diferentes del mismo fonema, entonces se los suele denominar alófonos de ese fonema (el prefijo «alo-» significa «uno de los miembros de un conjunto de elementos estrechamente relacionados»). Por ejemplo, el sonido [d] en la palabra dar se pronuncia normalmente con un bloqueo total de la corriente de

aire que llega de los pulmones, algo que no sucede en el sonido |ᵭ|, que es el que realmente se pronuncia en una palabra como hada. Si se coloca el dorso de la mano frente a la boca al decir dar, y después al pronunciar hada, es posible comprobar físicamente la salida brusca del aire (la explosión) que acompaña al sonido [d] en posición inicial en dar (pero no en hada). En consecuencia, se trata de un fono, que representamos como [d]. En el caso de la palabra hada se produce normalmente una relajación parcial que evita que tenga lugar una oclusión total del tracto vocálico. En consecuencia se trata de otro fono diferente, que representamos como [ᵭ], ya que realmente consiste en un sonido interdental fricativo. Si el contacto de la lengua con los alvéolos es muy breve, entonces se produce lo que en el capítulo anterior hemos denominado aleteo o flap, de ahí que el sonido correspondiente se represente como [D] o como [ᶑ]. Se trataría de otro fono. En la pronunciación de una palabra corno verdad, la d final puede llegar a relajarse aún más que en los casos anteriores de manera que la explosión puede llegar a no oírse y la consonante resultar casi muda. Se trata de un nuevo fono, que representamos como [ᶑ] Hay otras variantes de la [d] además de [d], [ᵭ], [D] y [ᶑ], que pueden representarse de forma muy precisa en una transcripción fonética particularmente detallada, lo que se conoce como transcripción fonética estrecha. Como quiera que todas estas variantes conforman un único conjunto de fonos, a menudo se hace referencia a ellas como los alófonos del fonema /d/. La diferencia fundamental que existe entre fonemas y alófonos estriba en que al sustituir un fonema por otro se

produce un cambio de significado (y no sólo de pronunciación), mientras que si se reemplaza un alófono por otro sólo aparece una pronunciación diferente (aunque quizás inhabitual) de la misma palabra. Veamos brevemente otro ejemplo, en este caso relativo a una vocal. En inglés, existen una sutil diferencia de

pronunciación del fonema /i/ en una palabra como seed («semilla») y seen («visto»). En el segundo caso, como consecuencia de la presencia de una consonante nasal [n] pospuesta, el sonido [i] se nasaliza. Cuando se hace una transcripción fonética estrecha, esta nasalización se suele representar colocando el diacrítico [ ͂ ], llamado tilde, sobre el símbolo en cuestión, en este caso [ỉ]. En consecuencia, existen al menos dos fonos, [i] e [ ỉ ], cuando se articula un mismo fonema, /i/. Son los alófonos de /i/ en inglés. Es posible, desde luego, que en dos lenguas diferentes un mismo segmento fonético se trate de forma distinta.

En inglés, una vocal nasalizada se considera una variante alofónica, ya que la existencia de la nasalización no supone una oposición significativa, de manera que tanto si pronunciamos [sin]|, como si decimos [sỉn] todo el mundo reconocerá la misma palabra: seen. En francés, por el contrario, la pronunciación [mᶓ] (el símbolo e representa una e

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abierta, cuyo lugar de articulación es cercano al de la pero si pronunciamos [mᶔ] nos estaremos refiriendo a una palabra diferen forma, [so] es la pronunciación que co pronunciación [sṍ] que es corresponde a carácter fonémico y que estamos ante fonemas difere Pares y conjuntos mínimos Las distinciones fonémicas de una lengua se pueden identificar gracias a la exis palabras. Cuando dos palabras como poca y boca posición en ambas y que entra en oposición, se dice que estas dos palabras constituyen un precisos, dichas palabras se consideran un par mínimo en la fo oposición entre estos dos sonidos). Otros ejemplos de pares mínimos en castellano son: coser, forro-zorro. Estos pares se utilizan frecuentemente a la hora de evaluar a quienes están aprendiendo el castellano como segunda lengua, con objeto de determinar si son capaces de entender la diferencia de significado que resulta de la oposición mínima de los sonidos. Cuando las palabras de un determinado grupo se pueden diferenciar entre s (siempre en la misma posición de cada mínimo. Así, un conjunto mínimo basado en los fonemas vocálicos del castellano incluiría uno basado en los consonánticos podría estar formado por Fonotaxis Los ejemplos de conjuntos mínimos propuestos anteriormente también admite únicamente determinados patrones en lo castellano el conjunto mínimo al que hacíamos referencia en el apartado anterior no incluye for Que sepamos, éstas no son palabras castellana los patrones de sonidos característicos de las palabras castellanas nos llevarían a considerar como aceptables a estas formas, si con el tiempo llegaran a usarse. Una manera en la que dichas formas podrían surgir sería como abreviaturas (Ayer estuve comprando en una zapatería representan solamente vacios «accidentales» en el vocabulario del castellano. Sin embargo, no es accidental que formas como | Se han formado violando algunas de las castellano. El conjunto de estas restricciones se denomina conocimiento fonológico que posee cada hablante Debido a que estas restricciones operan sobre unidades de un tamaño superior al de un segmento simple, esto es, al de un fonema, debemos pasar a de unidades fonológicas superiores las cuales se de Sílabas y grupos Una sílaba ha de contener un sonido vocálico (o con características común de sílaba en la mayoría de las le vocal (V) y se suele representar como CV. Técnicamente, los elementos básicos de consonantes que preceden a la vocal) y consonantes que la siguen llamadas coda. Así, sílabas como mi, la o no «abiertas». Las sílabas que cuentan con una coda como sucede con «, «cerradas». La estructura básica de los tipos de s (CCVC), trans (CCVCC), sal (CVC), be Tanto el ataque como la coda pueden constar de m consonántico. Así. por ejemplo, la combinación /pr/ constitu una sílaba como pre en la palabra preocupado. Profesor José Néstor Mevorás JNML 3 ción es cercano al de la a) es la que corresponde a la palabra ] nos estaremos refiriendo a una palabra diferente, main, que significa 'mano'. De la misma iación que corresponde a la palabra seau, que significa «cubo», la cual se opone a la ] que es corresponde a son. que significa «sonido». Es obvio que en estos casos la distinción es de carácter fonémico y que estamos ante fonemas diferentes. émicas de una lengua se pueden identificar gracias a la exis poca y boca son idénticas, excepto en un fonema, que aparece en la misma ción en ambas y que entra en oposición, se dice que estas dos palabras constituyen un precisos, dichas palabras se consideran un par mínimo en la fonología del castellano (en árabe, por ejemplo, no existiría Otros ejemplos de pares mínimos en castellano son: chino Estos pares se utilizan frecuentemente a la hora de evaluar a quienes están aprendiendo el castellano erminar si son capaces de entender la diferencia de significado que resulta de la Cuando las palabras de un determinado grupo se pueden diferenciar entre sí cambiando un único fonema (siempre en la misma posición de cada palabra), entonces decimos que dichas palabras constituyen un Así, un conjunto mínimo basado en los fonemas vocálicos del castellano incluiría podría estar formado por bata, pata, data, chata, cala, gata, rata, mata, nata ínimos propuestos anteriormente también permiten comprobar que cada lengua te determinados patrones en lo que se refiere a los tipos de combinaciones mo al que hacíamos referencia en el apartado anterior no incluye for tas no son palabras castellana pero podrían serlo. Es decir, nuestro conocimiento fonológico acerca atrones de sonidos característicos de las palabras castellanas nos llevarían a considerar como aceptables a estas formas, si con el tiempo llegaran a usarse. Una manera en la que dichas formas podrían surgir sería como abreviaturas patería tailandesa y me lleve tres pares de sandali «accidentales» en el vocabulario del castellano. Sin embargo, no es accidental que formas como |fsjg|, |rnig| no existan ni probablemente existirán) en español. s restricciones que condicionan la secuencia o la posición de los fonema no. El conjunto de estas restricciones se denomina fonotaxis de una lengua y conocimiento fonológico que posee cada hablante Debido a que estas restricciones operan sobre unidades de un tamaño gmento simple, esto es, al de un fonema, debemos pasar a considerar l cas superiores las cuales se denominan sílabas ha de contener un sonido vocálico (o con características semejante enguas conocidas cuenta también con una consonante (C) situada delante de la se suele representar como CV. Técnicamente, los elementos básicos de una sí y la rima. La rima consta de la vocal, que es el coda. no tienen un ataque y un núcleo, pero no tienen coda Se las denomina sílabas s sílabas que cuentan con una coda como sucede con «,sol, pan, gas o pe ca de los tipos de sílabas que podemos encontrar en palabras del castellano como (CV) , y (V) en o ins (VCC) es el que se muestra en el siguiente diagrama. Tanto el ataque como la coda pueden constar de más de una consonante, lo que se conoce como grupo . Así. por ejemplo, la combinación /pr/ constituye un grupo consonántico (CC) que aparece como ataque en preocupado. La fonotaxis del castellano permite bastantes combina Profesor José Néstor Mevorás 2013 es la que corresponde a la palabra mets, que significa «plato», que significa 'mano'. De la misma que significa «cubo», la cual se opone a la que significa «sonido». Es obvio que en estos casos la distinción es de émicas de una lengua se pueden identificar gracias a la existencia de pares y conjuntos de son idénticas, excepto en un fonema, que aparece en la misma ción en ambas y que entra en oposición, se dice que estas dos palabras constituyen un par mínimo. Siendo más nología del castellano (en árabe, por ejemplo, no existiría chino-pino, rayar-rallar, cocer- Estos pares se utilizan frecuentemente a la hora de evaluar a quienes están aprendiendo el castellano erminar si son capaces de entender la diferencia de significado que resulta de la í cambiando un único fonema tonces decimos que dichas palabras constituyen un conjunto Así, un conjunto mínimo basado en los fonemas vocálicos del castellano incluiría pasar, pesar, pisar, posar, y ta, data, chata, cala, gata, rata, mata, nata y lata. ermiten comprobar que cada lengua ue se refiere a los tipos de combinaciones de sonidos posibles. En mo al que hacíamos referencia en el apartado anterior no incluye formas como zata o fata. drían serlo. Es decir, nuestro conocimiento fonológico acerca de atrones de sonidos característicos de las palabras castellanas nos llevarían a considerar como aceptables a estas formas, si con el tiempo llegaran a usarse. Una manera en la que dichas formas podrían surgir sería como abreviaturas ias). Mientras esto no suceda, probablemente existirán) en español. que condicionan la secuencia o la posición de los fonemas del y obviamente forma parte del conocimiento fonológico que posee cada hablante Debido a que estas restricciones operan sobre unidades de un tamaño la estructura básica de este tipo e a las vocálicas). El tipo más n con una consonante (C) situada delante de la ílaba son el ataque (una o más consta de la vocal, que es el núcleo, y la consonante o tienen un ataque y un núcleo, pero no tienen coda Se las denomina sílabas s o pez, se conocen como sílabas labas que podemos encontrar en palabras del castellano como tras (VCC) es el que se muestra en el siguiente diagrama. ás de una consonante, lo que se conoce como grupo (CC) que aparece como ataque en La fonotaxis del castellano permite bastantes combinaciones CC en

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posición de ataque, como ocurre en blanco, truco, flaco, y crema. Conviene tener presente que la segunda consonante siempre es líquida (/r/ y /l/). En realidad las lenguas pueden tener grupos consonánticos más largos en posición de ataque, como sucede en

las palabras inglesas stress («estrés») y spleen («bazo»), en los que están formados por tres consonantes (CCC). La fonotaxis de estos grupos consonánticos del inglés en posición de ataque es fácil de describir. La primera consonante debe ser siempre /s/, la segunda, una oclusiva sorda (/p/, /t/. /k/), y la tercera, una consonante líquida o una glide (/l/, /r/. w/). Es posible comprobar que esta descripción también resulta adecuada en el caso de palabras como splash ('salpicar'), spring ('primavera'), strong ('fuerte'), scream ('gritar') o square ('plaza', 'cuadrado'). ¿Se ajusta también esta descripción al caso de la segunda sílaba de una palabra como exclaim ('exclamar')? Sin lugar a dudas, siempre y cuando atendamos a la manera en que se pronuncia, /ek-sklejm/. Conviene tener en cuenta que estamos describiendo el ataque de una sílaba, no el comienzo de una palabra. Las lenguas que cuentan con grupos consonánticos de este tipo son pocas. De hecho, la estructura silábica de la

mayoría de las lenguas (como, por ejemplo, el japonés) es predominantemente CV. Además, también es un fenómeno bien conocido el hecho de que en inglés los grupos consonánticos largos se reducen habitualmente cuando se habla informalmente, especialmente si aparecen en mitad de una palabra. Este es sólo un ejemplo de un fenómeno que se suele describir normalmente como un efecto de co-articulación. Efectos de co-articulación En buena parte de lo discutido anteriormente, parece como si hubiésemos asumido que la pronunciación de los

sonidos de la lengua, tal como aparecen en las sílabas y las palabras, tuviera lugar siempre de forma cuidadosa y explícita, casi como si ocurriese a cámara lenta. Sin embargo, la mayoría de las veces no sucede así. Casi todas nuestras conversaciones son espontáneas y ocurren a gran velocidad, por lo que los órganos articuladores se mueven sin solución de continuidad desde la posición correspondiente a un sonido hasta la característica del siguiente. Cuando un sonido se articula casi de manera simultánea al que lo precede, se habla de la existencia de una co-articulación. Dos efectos particularmente conocidos de la co-articulación son la asimilación y la elisión. Asimilación Cuando dos segmentos fónicos aparecen de forma secuencial y algún rasgo de uno de ellos pasa al otro o es

«copiado» por él, estamos ante un proceso denominado asimilación. Si pensamos en términos de los procesos físicos implicados en la generación de los sonidos del habla, resulta razonable pensar que este fenómeno regular se produce simplemente porque permite que los órganos articuladores funcionen de una manera más rápida, sencilla y eficiente. Cuando aparecen de forma aislada, lo normal es que dos fonemas como /a/ e /i/ se pronuncien sin ningún matiz nasal. Sin embargo, en silabas como pan o pin, y si estamos hablando informalmente, se produce una anticipación a la hora de disponer los articuladores con objeto de pronunciar la consonante nasal, que hace que el sonido vocálico precedente se nasalice, de forma que, en una transcripción más precisa, deberíamos representarlo como [á] e [i]. En el caso del inglés, se trata de una característica muy regular de la pronunciación de la mayoría de los hablantes. De hecho es tan regular, que se podría postular una regla fonológica al respecto en los siguientes términos: «cualquier vocal se nasaliza siempre que ocupe una posición inmediatamente precedente a una consonante nasal». Estos procesos de asimilación suceden en diferentes contextos, pero son característicos del habla cotidiana. Así,

por ejemplo, una palabra como un se pronuncia, si esta aislada, como [un]: sin embargo, si afirmamos que hemos visto un gato, la influencia de la consonante velar inmediatamente posterior ([g]) hará que la nasal alveolar |n| resulte velarizada. lo que se representa con el símbolo [ ᶮ]. También las vocales pueden sufrir algún proceso de asimilación. Así, en la mayoría de las palabras, si se pronuncian cuidadosamente, el acento recae en una de ellas; no obstante, cuando hablamos de forma despreocupada, la vocal puede perderlo, quedando reducida a una semiconsonante. Es lo que normalmente sucede, por ejemplo, con la conjunción y, cuando aparece aisladamente, su pronunciación es [i]; no obstante, en una locución como callado y estudioso, lo que pronunciamos realmente es [kayao jestudjoso]. Elisión En el último ejemplo, en la primera palabra, y antes de la semiconsonante en la que se ha transformado la |i|. el

sonido [ᵭ| de callado ha desaparecido. Este sonido se suele omitir con mucha frecuencia en la pronunciación de las palabras terminadas en -ado, es decir, cuando se encuentra situado entre dos vocales. La razón es que en este contexto particular simplemente optamos por no gastar energía en realizar la oclusión característica del sonido |d|. No se trata de una cuestión de pereza, sino de eficiencia. La omisión de un determinado segmento fónico, que estaría presente si la secuencia en cuestión se pronunciase de forma cuidadosa, se conoce técnicamente como elisión. Los grupos consonánticos, especialmente los que están en posición de coda, tienden a perder una de las consonantes que las integran, normalmente la primera, como ocurre con la pronunciación [ostakulo] de obstáculo, o sustrato] de substrato. Obviamente, si se opta por hacerlo de manera cuidada y lenta, podemos pronunciar cada uno de los segmentos que integran una palabra como adscrito, es decir, |adskrito|, pero en una conversación informal seguramente diremos

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[askrito]. Las vocales también pueden elidirse, especialmente cuando van seguidas por otra vocal, como es el caso de [alkol], en lugar de [alkool], en la palabra alcohol; o de [albaka] por [albaaka] en el caso de albahaca, El habla cotidiana La asimilación y la elisión son procesos que es posible detectar en el habla de cualquier persona y no se deben considerar como una forma de pereza o de descuido. De hecho, el intento deliberado por evitar estos patrones regulares de asimilación y de elisión típicos de una lengua determinada daría como resultado un habla en extremo artificiosa. Nuestro objetivo a la hora de investigar este tipo de procesos fonológicos no ha sido llegar a postular un conjunto de reglas sobre la manera en que debería pronunciarse una lengua, sino procurar entender las regularidades y patrones que subyacen en el uso real de los sonidos de dicha lengua.